Otra joven asesinada… esta vez en un colmado, un lugar cotidiano, público.
Y, aun así, no hubo protección.
Nos estamos acostumbrando a contar mujeres muertas como si fueran estadísticas, cuando detrás hay familias destruidas, hijos marcados y una sociedad que sigue llegando tarde.
Me lo dijo Adela”: el problema no es solo el asesino… también es la indiferencia que permite que la violencia siga creciendo