Cada reforma fiscal promete cazar evasores y termina ordeñando a los mismos de siempre. La DGII conoce perfectamente a quien ya factura, ya retiene, ya declara. A esos los exprime un poco más. A la informalidad, que es la mitad de la economía, ni la ve. ¿Para qué pagar más?

Suscribete al newsletter de Noticias SIN