Promulgaron la ley de residuos sólidos el mismo día que llegó la carta al Senado. Ni tiempo le dieron a la objeción de respirar. Las empresas que no reportan ganancias también pagarán más. La lógica fiscal ya no distingue entre quien gana y quien sobrevive. Al vapor se aprobó, al vapor se firmó. ¿Y el reclamo razonado de los contribuyentes? Ese quedó en el archivo de las cosas que nunca se leyeron.

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