La meritocracia agoniza

La meritocracia se desvanece en un mundo donde la atención premia el espectáculo sobre la reflexión, dejando atrás el valor del pensamiento profundo.

Agregar a SIN en Google Google 1 minuto de lectura
  • Actualizado:
  • Publicado:
Los "outsiders"

El algoritmo premia el reflejo, no la reflexión. La geopolítica se resume en un meme; la ciencia, en quince segundos de video. Antes se leía a un experto; hoy se aplaude a quien grita con más gracia. La sociología se volvió opinión de barra; la antropología, anécdota viral. El talento ya no compite por ideas: compite por atención. Y la atención, hoy, se la lleva quien menos piensa y más actúa. ¿Quién le explicará al país lo que no cabe en un reel?

No es que la gente dejó de pensar. Es que dejamos de premiar a quien piensa. La aristocracia del talento no murió de un golpe: la fuimos matando a aplausos, cada vez que elegimos el performance sobre el argumento.

Suscribete al newsletter de Noticias SIN

Más contenido