Santo Domingo.– Basado en el reportaje de esta noche de El Informe con Alicia Ortega, la erradicación de los feminicidios continúa siendo un desafío social y cultural que involucra a toda la población dominicana.
Aunque las cifras muestran descensos cuando se analizan en quinquenios, cada caso deja una huella imborrable en familias y comunidades. Autoridades y especialistas reclaman una respuesta integral que vaya más allá de la estadística.
Contexto y puntos clave de la investigación.
En 2024, el Ministerio Público recibió más de 70,000 denuncias de violencia de género, intrafamiliar y sexual.
Edilenia Martínez tenía 30 años. Era enfermera, madre y una de las 36 víctimas de feminicidio registradas en lo que va de 2025.
El 31 de julio fue brutalmente asesinada por su pareja, Yudeuri Santana, en Monte Plata. Su hija de 11 años también fue atacada con 17 estocadas al intentar defenderla. Milagrosamente, sobrevivió.
Santa Custodio, madre de Edilenia, recuerda los últimos días de su hija con dolor y frustración.
Ella lo sabía. Intentó convencerla. Pero Edilenia tenía miedo. Lo denunció una vez, pero lo soltaron a los pocos días. Ella misma retiró la querella. Temía por su vida y la de su hija.
Según la Procuraduría General de la República, de enero a agosto de 2025 se han registrado 36 feminicidios. De estas víctimas, solo el 16% había denunciado previamente a su agresor. En julio se produjeron nueve casos, siete más que el mismo mes del año anterior.
En términos históricos, las cifras sí muestran una tendencia a la baja. Entre 2020 y 2024 se registraron 347 feminicidios, 85 menos que en el quinquenio anterior (2015-2019). Sin embargo, expertos coinciden: un solo caso sigue siendo demasiado.
Los especialistas consultados coinciden en que el feminicidio no es un acto aislado, sino la culminación de una larga cadena de violencia y dinámicas disfuncionales.
José López Mena, psiquiatra, apunta a factores psiquiátricos, sociales y culturales.
Explica.
Por su parte, la psicóloga Vanessa Espaillat advierte:
Una realidad preocupante: la mayoría de las víctimas no denuncian.
Señala Desirée del Rosario, del Centro de Estudios de Género del INTEC.
La impunidad, el miedo a represalias y la revictimización hacen que muchas mujeres opten por el silencio, incluso cuando el peligro es inminente.
Desde la Procuraduría aseguran que han reforzado la persecución penal, con 25 Unidades de Violencia de Género en todo el país y programas como la Iniciativa Savia para promover la prevención comunitaria.
Sin embargo, expertos como Luis Vergés, director del Centro de Intervención Conductual para Hombres, subrayan que aún queda mucho por hacer:
El papel de los medios también ha sido señalado. El llamado «efecto llamada», según algunos estudios, podría incentivar la imitación de estos actos si se presentan de forma sensacionalista.
Organismos como la OPS y la Sociedad Dominicana de Psiquiatría han emitido guías sobre cómo informar de manera responsable para evitar la romantización o glorificación del agresor.
“La solución empieza en el hogar”, sostiene Espaillat.
Para José López Mena, una apuesta clara es el fortalecimiento de la salud mental comunitaria:
La historia de Edilenia no es única. Es reflejo de un patrón. De una cultura que aún tolera el control, la violencia y el silencio.
Las cifras bajan, sí. Pero mientras una sola mujer pierda la vida en manos de su pareja o expareja, el sistema sigue fallando.
Repite Santa Custodio.