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Michael Jordan, un enamorado de los puros que se fumaba uno antes de cada partido

Michael Jordan, un enamorado de los puros que se fumaba uno antes de cada partido
Michael Jordan, un enamorado de los puros que se fumaba uno antes de cada partido

REDACCIÓN INTERNACIONAL.-Michael Jordan, el astro del baloncesto, es un enamorado de los puros desde 1991, después de que el dueño de los Bulls, Jerry Reinsdorf, le ofreciera uno tras conquistar su primer anillo como campeón de la NBA. Fue el comienzo de una costumbre que se hizo hábito en los atascos de Chicago.

En una nota para el portal Cigar Aficionado contó que, desde ese “debut”, fumaba uno antes de los partidos. “Recuerdo que arranqué con esa costumbre en 1993, básicamente por el horrible tráfico de Chicago. Me llevaba hasta una hora y media llegar desde casa al estadio. Y entonces, ante la tensión que me generaban los atascos, me fumaba uno para relajarme. Luego se convirtió en un ritual para todos los partidos que jugábamos en casa”, reconoció. Ya en ese entonces no se trataba de un puro cualquiera, buscaba la calidad: elegía la marca Hoyo de Monterrey y su cigarro Double Corona, top 3 mundial para la mayoría de los especialistas.

Michael se sabe la estrella del documental The Last Dance. Y actúa en consecuencia: detalla anécdotas –algunas inéditas– con carisma, se ríe fuerte, gesticula, se pone serio y, en ocasiones, hasta muestra cierto enojo al recordar momentos. Lo que nunca varía, durante los distintos momentos en los que aparece, son los dos fieles “laderos” que lo acompañaron en las tres largas entrevistas que grabó para armar esta serie de diez capítulosa: un cigarro cubano y un vaso con una bebida color amarillenta, que, sobre todo, llamó la atención de muchos televidentes.

Justamente esa rutina de fumar antes de los juegos la confirmó Chris Weber, estrella NBA durante en las décadas del 90 y 2000, cuando contó una anécdota previa a un partido de playoffs en 1997. “Llegamos en el colectivo con el equipo y veo a Jordan sentado en el estacionamiento, dentro de su Ferrari. Cuando miro bien noto que estaba fumando. Digo ‘por Dios, faltan horas para un partido de postemporada y él está fumando, como si esta serie estuviera terminada…’ Bajamos con Juwan (Howard) y él nos mira, serio, y pregunta. ‘¿Qué pasa, me están vigilando ustedes?’. No supimos qué decirle, más que reírnos, pero me hubiese gustado avisarle que le íbamos a ganar”, detalló. Interiormente Weber se ilusionó, pensó que tal vez MJ no estaba tan concentrado en la serie. Horas después tuvo la respuesta: 54 puntos y la barrida de Chicago en aquella serie de primera ronda ante Washington (3-0).

A los 57 años, Michael admitió que ha elevado la cifra de cigarros. “Puedo fumar seis al día, más o menos”, precisó. No hay acto público en el que esté permitido fumar que no se lo vea con uno en su mano derecha. Incluido su documental: al lado del vaso de tequila se ve siempre un puro esperando su turno. Sus favoritos son hoy los cubanos Partagas Lusitanias, cuya caja cuesta 400 dólares, y para muchos son los segundos mejores del mundo, detrás del Montecristo N° 2. Por este fanatismo su cuenta pendiente es realizar una escapada a Cuba, país líder en exportación de puros (269 millones de dólares en 2019) y, a la vez, la tierra de su nueva esposa, Yvette. “Es el viaje de mis sueños… Me encantaría visitar las principales fábricas de tabaco y también conocer un país que tiene una gran tradición. Siempre hablo con mi suegro sobre esa chance”, reconoció. Como le pasa con el tequila y los vinos, MJ aprecia mucha la calidad de los productos.

“No le voy a dar un cigarro de 30 años a quien no lo sepa apreciar”, aseguró. Los cigarros se añejan, como los vinos, y MJ es un fanático de consumir lo mejor, buscando el pico del sabor luego de las fermentación del tabaco. La comida es otra de sus debilidades y es una de las excusas para tener su cadena de restaurantes, que arrancaron en Chicago y que se han ido extendiendo. “Un amigo me presentó el negocio y así comencé. Luego, por el éxito que han tenido, nos hemos expandido”, precisó. Posee cincos locales en sociedad con Cornerstone Restaurant Group. “Pude comprender la dinámica del negocio y, además, lo que más me gusta es tener un lugar propio donde pueda controlar el ambiente, llevar amigos, tener una cena tranquila, poder hablar con ellos, tomar y comer bien. Es algo seguro para mí y, a la vez, un muy buen negocio”, explicó. Parece menor, pero la intimidad y tranquilidad se volvieron clave para una persona tan famosa.

Hablamos de un empresario superexitoso que no da puntada sin hilo y que, intencionalmente, deja bien visible el vaso de tequila, una decisión que aprobaron Mike Tollin (productor ejecutivo) y Jason Hehir (director), seguramente con otras intenciones, que el entrevistado se relajara y, a la vez, darle un plus estético al plano de las entrevistas. Pero ojo, no todo es marketing. Una de las pasiones de Su Majestad es el buen beber. Y como buen adinerado bon vivant, consume lo mejor. En este caso, se trata de la bebida más cara de su línea, un extra añejo (entre 40 a 44 meses de estacionado) cuya botella se vende por 1.600 dólares. “Es una bebida que me encanta, y por eso decidí hacer mi propio tequila. Si lo conseguimos vender, bien. Y si no, al menos tendré para beber gratis”, contó, entre risas, cuando presentó la firma hace un año.

Así también es Michael. Un multimillonario al que le gusta la buena vida, disfrutarla. Desde que llegó a la NBA, Jordan ha sido una máquina de hacer dinero. De hecho, ha ganado, en comparación, mucho más dólares que partidos, que títulos… Y eso, claro, no es poco decir. Hoy, según la revista Forbes, es el deportista que más dinero ha embolsado en la historia, con una fortuna calculada en 2.100 millones de dólares. Incluso, a nivel mundial, es la 1.001 persona más rica del mundo. La gran pregunta, entonces, es cómo la gasta, qué le gusta hacer, comer y tomar, dónde vive, cómo pasa el tiempo libre y cuáles son sus gustos y pasiones. También, por qué no, cómo está actualmente integrada su familia, de qué trabajan sus hijos. En síntesis, el lado B del gran protagonista que hoy rompe todos los récords en The Last Dance.

El tequila es una debilidad. Pero otra, si hablamos de beber, es el vino. “Soy más un bebedor que un coleccionista. Obvio que tengo muchos vinos guardados en mi cava personal, pero no creo en eso de coleccionar sin disfrutar”, explicó en 2019. Sus cepas predilectas, informó, son el pinot noir y los borgoñas, y contó que, en su casa, con esposa y amigos, hacen cata de vinos.

También admitió, como buen fan vitivinícola, haber pensado en hacer un vino a su imagen y semejanza. “Tengo educación en el vino gracias a mi amistad con Bill Terlato (NdeR: reconocido empresario del sector). En un momento pensamos en hacer un vino juntos, pero nunca tuve el tiempo que me hubiese gustado dedicarle a un producto personal. Siempre está la posibilidad de poner mi nombre a alguno en el mercado, pero en todo lo que hago yo soy muy auténtico, en relación con mi involucramiento, entonces eso de solo darle el nombre no me interesaba porque, además, al final del día ese producto representará mi ADN. A mí, en cada cosa que emprendo, me gusta involucrarme, tener interés y participación”, describió en una extensa charla con el periodista Marvin Shanken.

Por ahora solo disfruta del vino. Hace dos años, en su visita a París para ver el partido del nuevo equipo que viste con Jordan Brand (el famoso PSG), se lo pudo ver tomando un rico vino francés (tinto) en el palco del Parque de los Príncip

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