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Minas viejas y minas nuevas

Minas viejas y minas nuevas

Vino la pandemia y dejaron de llegar los turistas. Si de algo está sirviendo esta tragedia es para alertarnos sobre el peligro de depender tanto de un solo sector de nuestra economía que genera muchísimo empleo y divisas. Llegado el momento de preparar el presupuesto del 2021, afectado por bajísimos ingresos y extraordinarios gastos, se optó por nuevos impuestos y ante el rechazo generalizado de estos, de pronto apareció un avance de impuestos de US$142 millones de la Barrick. Eso evidencia lo mucho que depende nuestro presupuesto del sector minero.

Las actuales dos minas importantes, Falconbridge y Barrick ya son “viejas” en el sentido de que sus depósitos se están agotando. Falconbridge necesita minar en una sección e de la Loma Miranda, alejada de todo río, pero los ecologistas se oponen aunque se desconoce si alguien ha realizado un estudio medioambiental sobre este asunto.

La mina de oro de la Barrick para poder continuar tiene que contar con un segundo depósito de sedimentos cerca de Monte Plata y los políticos y forjadores de opinión de allí ya protestaron sin siquiera haber visitado el otro depósito que desde hace años ha utilizado esa empresa cerca de Cotuí, para comprobar si es o no contaminante.

Pero si a las minas “viejas” le quedan pocos años (se ha estado extrayendo minerales aquí desde dos años después del Descubrimiento), entonces deberíamos auspiciar minas “nuevas”. Al norte de San Juan de la Maguana una compañía canadiense que se cotiza en bolsa quiere explotar subterráneamente un depósito de oro. Hasta ahora lo único que ha solicitado es autorización para hacer estudios de impacto ambiental, con los que nuestro ministro de medioambiente, junto con otros elementos de juicio, decidiría si el proyecto conviene o no. Pero en medio de otro “ambiente”, el electoral, en meses recientes los dos candidatos a senadores de la provincia, una hermana del ex presidente Danilo Medina y Felix Bautista, así como el obispo de San Juan, se opusieron a que se efectuase el estudio sin siquiera fletar un autobús y visitar la mina subterránea de los chinos cerca de Cotuí, para ver si este tipo de mina es contaminante. La hermana del ex presidente perdió y se cuenta con un nuevo obispo. Tal vez esa actitud cambie, fuera de tiempos de campaña electoral. Existe otro depósito de oro cerca de Restauración que desea explotar otra empresa, pero tampoco consigue los permisos estatales.

Esta dificultad para minas “nuevas” se ha visto agravada porque la legislación minera vigente es de 1971, auspiciada por Joaquín Balaguer. Durante estos cincuenta años subsiguientes los gobiernos de turno han preparado nuevos proyectos de ley, pero los pleitos entre los ministros han impedido que se llegue a un acuerdo. En el último gobierno de Danilo Medina, después de otro pleito entre los ministros, se consensuó un proyecto de ley el cual fue enviado al Congreso, pero una de las primeras cosas que ha hecho el gobierno de Luis Abinader ha sido retirarlo, por no estar de acuerdo con el mismo. Nadie sabe cuánto tardará este nuevo gobierno en ponerse internamente de acuerdo con un nuevo proyecto, o con enmiendas al sometido por el PLD y mientras tanto ninguna empresa seria se interesa en invertir en proyectos mineros en nuestro país por desconocerse las “reglas de juego”, peor aun cuando existe el antecedente de que durante el primer gobierno del PLD, el de Leonel Fernández, se modificó el contrato con la Barrick para ser modificado de nuevo poco después por el gobierno también del PLD de Danilo Medina.

Tanto el sector turístico como el de zonas francas operan bajo leyes estables y bien definidas y por eso, excepto debido a la pandemia, son sectores de alto crecimiento. ¿Habrá que esperar 6-8 años más, hasta que se agoten las minas “viejas” para poder contar con una nueva política y una nueva ley de minería? Nuestro presidente Luis Abinader debe reunir a su equipo económico para resolver esta situación.

P.D. Entre argentinos lunfardistas el título de este artículo tiene un significado muy distinto. Esa no ha sido la intención del autor.

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