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Mon el loco y la embajada

Mon el loco y la embajada
Bernardo Vega

Bernardo-Vega.-182x300

Ramón Castillo (“Mon El Loco”) fue uno de los tres exilados anti-trujillistas que llegaron al país poco después del ajusticiamiento de Trujillo, en representación del PRD. Pero una vez Balaguer devino Presidente en 1966 los tres se incorporaron a su gobierno. Castillo fue nombrado Cónsul en Tokio.

En 1971 John Crimmins el extrovertido y dinámico embajador norteamericano había sido sustituido por Francis Meloy, quien, por el contrario, era tímido, muy correcto y de mucho tacto. “Mon El Loco” lo visitó en septiembre de 1971 en un momento en que Balaguer buscaba mayor cuota azucarera, amenazada por un proyecto de ley norteamericano, pero coincidiendo con muy mala prensa en Washington contra el gobierno dominicano, por la violencia del grupo paramilitar “La Banda”, la cual Balaguer públicamente había ordenado disolver. Castillo dijo que “La Banda” iba a continuar con sus fechorías ya que Balaguer “consideraba que ha realizado mucho trabajo útil”. Meloy planteó que eso sería un gran error. Castillo entonces preguntó si Balaguer conocía los puntos de vista de Meloy al respecto y este le dijo que sí. Castillo dijo: “El ex embajador Crimmins (el superior de Meloy) había entendido perfectamente la mentalidad dominicana, casi se había dominicanizado. Tal vez el Presidente no entiende cuando se le plantean una opinión con mucho tacto y diplomacia”. Agregó que Balaguer vería bien si Crimmins fuese invitado a venir al país. Castillo comentó que estaba muy preocupado por la división entre las Fuerzas Armadas, la más severa desde 1963 y que había predicho la revolución de 1965 cuando “el servicio de inteligencia de la embajada, no creyó que esta tendría lugar”.

Con tacto Meloy le contestó que no tuviese preocupación, porque había sido muy explícito con Balaguer, pues le hablaba directamente y con gran franqueza. En cuanto a Crimmins, estaba demasiado ocupado en Washington como para viajar. Además, su visita, en ese momento, de seguro sería mal interpretada y explotada.

Siempre según Meloy “Mon El Loco” para finalizar “sacó dos pasaportes de su bolsillo y pidió mi ayuda para obtener visas norteamericanas para su chofer y la esposa del chofer”.

Al año Castillo se apareció en Washington y pidió una cita con Crimmins, quien no lo recibió. Entonces se apareció sin cita y visitó al Subsecretario Asistente Robert A. Hurwitch (quien sería el sucesor de Meloy en Santo Domingo) diciéndole que Balaguer le había pedido que fuese a Washington “a ver a sus amigos en el Departamento de Estado”. Castillo quería saber qué pensaba el gobierno norteamericano sobre el de Balaguer y sobre el hecho de que “ciertos sectores de la oligarquía se están oponiendo a su plan de reforma agraria”. Balaguer había oído que Luis Amiama había enviado un mensaje a Washington sobre lo caótico que sería un tercer período de gobierno de Balaguer y Balaguer quería saber si eso era cierto y qué pensaba Washington al respecto. Castillo agregó que desde Tokio había visitado Saigón, donde se había reunido con el Embajador Ellsworth Bunker, quien había estado en Santo Domingo durante 1965-66 y quien le había dicho que si Nixon era reelegido le recomendaría que invitase a Balaguer a que lo visitase en Washington. “Mon El Loco” estuvo acompañado por “su sirviente/guardaespalda que ahora reside en Nueva York”. Por eso es que presumimos que en este caso no pidió otra visa.

Otro exilado anti-trujillista quien colaboró con Balaguer fue Rafael Bonilla (“Bonillita”) Aybar, quien fue nombrado embajador en Caracas, donde en 1973 se reunió con el diplomático norteamericano Frank Devine, a quien había conocido en Santo Domingo cuando trabajaba bajo el embajador Crimmins. Le preguntó cuál era la posición norteamericana con relación a los planes reeleccionistas de Balaguer para 1974. Su respuesta muy diplomática fue “que si Balaguer iba o no a la reelección y quien más participaría eran asuntos para ser determinados por los propios dominicanos”, y que Estados Unidos no tenía posición al respecto. Al ser informado, Crimmins contactó a Devine. “Tú y yo nos damos cuenta que muchos dominicanos creen que el gobierno norteamericano es el árbitro final sobre cualquier cosa que pase en su país”.

Pero todavía en el 2016 se habla del “candidato de la embajada”.

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