Domingo, 16 de febrero, 2020

Monseñor Núñez Collado revela cómo impidieron crisis electorales recientes

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- A través del libro “Ahora que puedo contarlo”, Memorias uno; monseñor Agripino Núñez Collado hace un recuento de hechos memorables de la historia electoral reciente en los que sirvió de mediador para evitar crisis mayores.

A las cinco de la tarde del 16 de mayo de 2004 el entonces embajador de Estados Unidos citó a monseñor Núñez Collado a la embajada americana donde diplomáticos estaban interesados en conocer lo que ocurría ese día en el país.

Entre otras cosas, César Pina Toribio, le había contado que “en determinados sectores de la capital militares estaban controlando las urnas”.

Agripino cuenta que días antes junto a Celso Marranzini se había reunido con el general José Miguel Soto Jiménez, quien le dijo que “tenía control absoluto de las Fuerzas Armadas y que si surgían indicios de que algún miembro de ese organismo intentaba perturbar el orden, él mismo se encargaría de apresarlo”.

También el 16 de mayo lo llamó el entonces Cardenal López Rodríguez quien le expresó “su disposición de llamar a la desobediencia civil si no se respetaban los resultados electorales”.

En su Memoria uno, Ahora que puedo contarlo, el sacerdote narra que también narra que en el Pacto por la Democracia de 1996 se acordó nombrar una Junta Central Electoral cuyos representantes no fueran representantes de los partidos.

Al momento de la elección quisieron nombrar miembros de los partidos por lo que fue solicitada su mediación y así surgió la Junta que presidió César Estrella Sadhalá, quien previo a aceptar el cargo puso muchas objeciones pero finalmente fue designado y organizó las elecciones ganadas por Leonel Fernández.

Dos años antes, el 1994 fue matizado por una campaña tensa y agresiva.

Cuenta Agripino que dos semanas antes de esas elecciones, Peña Gómez lo visitó para expresarle su preocupación “por lo que pudiera ocurrir”.

Según narra en su memoria, Peña le dijo que “El doctor Balaguer cuenta con el apoyo de los militares, pero mi gente está armada. Veo como única manera de evitar que suceda lo peor, que se firme un pacto de civilidad”.

Agripino transmitió el mensaje a Balaguer, quien de acuerdo a lo narrado en el libro le respondió a Peña que prepare el borrador del acuerdo.

Luego Peña le entregó el documento a Agripino y finalmente el convenio fue firmado el 10 de mayo en la universidad católica.

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