Mujer, prioriza en tu alimentación

En las diferentes etapas de la vida, la mujer atraviesa cambios en la rutina de alimentación secundarios a una mayor demanda por parte de diversos factores

En las diferentes etapas de la vida, la mujer atraviesa cambios en la rutina de alimentación secundarios a una mayor demanda por parte de diversos factores.

Durante la adolescencia, adultez, embarazo, lactancia, menopausia, vejez, variarán nuestros requerimientos nutricionales, existiendo puntos en común que debemos señalar para incluirlos en nuestro día a día.

¿Cuáles elementos debemos involucrar rutinariamente?
– Fuentes de hierro (leguminosas), calcio (lácteos descremados), ácido fólico (verduras), fibra (frutas y verduras), omega 3 (aceite de oliva, nueces pescados).

– Ejercicios (al menos tres (3) días por semana)
– Alguna actividad recreativa y de relajación (yoga, danza, pilates)
– Sueño (al menos 6 horas por día)
¿Hemos mencionado mantener un peso saludable?
Sin duda esto es un elemento clave en la prevención de enfermedades (cardiovasculares, cáncer, trastornos metabólicos) considerándose también parte importante de una adecuada autoestima. Para lograrlo, debemos involucrar todos los elementos mencionados anteriormente.
Durante el embarazo, cuidar de una adecuada nutrición para la madre y su bebé representan los pilares del adecuado desarrollo y desenlace de esta crucial etapa.

Otro rol de gran importancia es la alimentación de sus hijos, que en la mayoría de los casos se realiza de forma instintiva o en función de previas recomendaciones.

Es importante que en la búsqueda de proveer una adecuada alimentación, se involucre toda la familia (madre, padre e hijos) como parte de este proyecto pues de ello dependerá la sostenibilidad de su plan.

En la menopausia, la mujer atraviesa por cambios hormonales que predisponen al aumento de peso, al aumento de masa grasa principalmente a nivel abdominal y consigo al riesgo aumentado de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Además, encontraremos que el cáncer es más prevalente en las mujeres y que la obesidad tiene una relación directa con la aparición del mismo.
Cuando la alimentación no es una prioridad, tendemos a tomar malas decisiones, adoptamos malos hábitos y nos predisponemos a factores de riesgo que pueden ser prevenibles.

Mujer, empodérate de los cambios en tu alimentación, de tu familia, e inicia ajustes sostenibles a largo plazo, en los que puedas apreciar los beneficios de tus esfuerzos.
Nutrióloga Clínica. Escríbanme sus comentarios a: erikapereznutricion@gmail.com,Instagram: dra.erikaperezl