Miami (EE.UU.)— El gobierno de Misisipi emitió este martes un permiso de aire para la planta de energía de xAI, propiedad de Elon Musk, que permitirá operar decenas de turbinas de gas metano en Southaven, en la frontera con Tennessee, pese a la oposición de organizaciones ambientales y cívicas.
El permiso autoriza el funcionamiento de 41 turbinas de gas destinadas a suministrar energía al centro de datos Colossus 2 de la compañía en Memphis (Tennessee). Los críticos advierten que el proyecto convertiría al complejo en una de las mayores plantas de combustibles fósiles del estado y uno de los principales contaminantes de la región.
La decisión ha generado críticas de la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) y del Southern Environmental Law Center (SELC), que consideran que se ha subestimado el impacto ambiental del proyecto.
Según ambas organizaciones, el permiso presenta «fallas graves» que violan la ley federal, contravienen las políticas de la agencia y ponen en riesgo a las familias del norte de Misisipi y Memphis.
La aprobación de la planta, que Musk busca usar para desarrollar sistemas avanzados de inteligencia artificial, ha sido cuestionada por la rapidez con que se tomó la decisión, apenas tres semanas después del periodo de comentarios públicos.
Documentos del Departamento de Calidad Ambiental de Mississippi (MDEQ) y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) indican que la agencia estuvo bajo fuerte presión para aprobar el permiso. Además, la audiencia pública se celebró el mismo día de las elecciones y a casi tres horas de distancia de las comunidades afectadas.

La NAACP denunció que el permiso ignora que xAI ya estaría operando 27 turbinas sin autorización, lo que podría violar la Ley de Aire Limpio.
Patrick Anderson, abogado principal del SELC, afirmó que la decisión del MDEQ no aborda las preocupaciones sobre el impacto de las turbinas adicionales en las comunidades del norte de Misisipi y sur de Memphis.
Las turbinas liberan contaminantes que forman esmog y sustancias químicas peligrosas como el formaldehído, además de material particulado fino (PM2.5), capaz de penetrar profundamente en los pulmones y el torrente sanguíneo.