El Ministerio de Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina y Hamás condenaron en sendos comunicados este domingo que la policía israelí impidiera el paso a la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén al jefe de la Iglesia católica latina en Tierra Santa, el patriarca Pierbattista Pizzaballa, cuando se dirigía a oficiar la misa del Domingo de Ramos.
Impedir que el patriarca latino entre en la Iglesia del Santo Sepulcro el Domingo de Ramos es un crimen que afecta tanto al mundo cristiano como al musulmán y requiere una intervención internacional urgente», recoge el comunicado de Exteriores.
En su nota, el Ministerio palestino advierte de que esta decisión «sienta un peligroso precedente que socava la libertad de culto y atenta contra la auténtica presencia cristiana en el territorio palestino ocupado, incluyendo Jerusalén Este«.
- El Ministerio afirma que esta prohibición arbitraria, que no se había producido en siglos contra líderes religiosos que realizan sus ritos, constituye un crimen y una medida militar ilegal», reitera.
En términos similares se expresan los islamistas en otro comunicado, considerando que la situación vivida este domingo por Pizzaballa es «una aplicación concreta de la política de judaización de la ocupación contra la Ciudad Santa, incluyendo sus lugares sagrados islámicos y cristianos, lo que refleja la amenaza existencial que se cierne sobre los monumentos y la identidad de Jerusalén«.

Reacciones Internacionales
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró este domingo que «no hubo intención maliciosa» y que las fuerzas de seguridad israelíes están elaborando «un plan» para que los líderes religiosos puedan rendir culto en los lugares sagrados los próximos días de Semana Santa.
La controversia ha generado una fuerte reacción en distintos sectores internacionales, especialmente entre organizaciones religiosas y de derechos humanos, que consideran el incidente como una señal preocupante del deterioro en el respeto a la libertad religiosa en la región.
Diversas voces han solicitado la mediación de organismos multilaterales para evitar que este tipo de restricciones se repitan, subrayando la importancia de garantizar el acceso sin obstáculos a los lugares santos durante celebraciones clave como la Semana Santa, una de las fechas más significativas para la comunidad cristiana a nivel mundial.
Respuesta del Gobierno Israelí
Por su parte, el gobierno israelí, encabezado por Benjamín Netanyahu, ha intentado rebajar la tensión afirmando que se trató de una situación puntual y no de una política deliberada.
No obstante, el incidente ha reavivado el debate sobre el control de Jerusalén y la gestión de sus espacios sagrados, una cuestión altamente sensible que involucra no solo factores políticos, sino también históricos y religiosos que siguen marcando profundamente el conflicto en la región.
