Londres.- El barril de petróleo Brent para entrega en junio cerró este miércoles en 101,16 dólares en el mercado de futuros de Londres, un 14,5 % por debajo de los 118,35 dólares que alcanzó el contrato de mayo en su liquidación del martes.
Esta caída brusca se explica por la corrección asociada al cambio del contrato de mayo a junio, un fenómeno habitual a comienzos de mes que suele generar volatilidad adicional.
El brent también bajó ante la expectativa de una posible desescalada en el conflicto iniciado el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, apuntara a un posible final de la guerra en pocas semanas.
Factores de mercado
- Sin embargo, el mercado mantiene la cautela, ya que sigue sin garantías la reapertura del estrecho de Ormuz, controlado por Teherán y clave para el transporte mundial de crudo.
Antecedentes generales
El petróleo Brent es uno de los principales referentes del mercado mundial de crudo y sirve como indicador para los precios del petróleo en Europa, Asia y América. Su cotización se determina en los mercados de futuros de Londres y Nueva York, y suele mostrar volatilidad debido a factores tanto económicos como geopolíticos.
Uno de los fenómenos recurrentes que afecta sus precios es el cambio de contrato mensual, conocido como rollover, que puede generar caídas o aumentos bruscos al inicio de cada mes, como ocurrió recientemente con la transición del contrato de mayo al de junio.
Históricamente, los precios del Brent han estado muy ligados a las tensiones en regiones productoras clave, especialmente en Oriente Medio, donde se concentran grandes reservas de petróleo y gas.
El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es un punto estratégico para el transporte de crudo: cerca del 20 % del petróleo mundial pasa por este estrecho. Cualquier amenaza a su apertura, ya sea por conflictos militares o sanciones, genera incertidumbre en los mercados y provoca movimientos rápidos en los precios del crudo.
En los últimos años, los conflictos entre Estados Unidos, Israel e Irán han sido un factor constante de volatilidad.
Ataques, sanciones, amenazas militares y negociaciones diplomáticas han alterado la percepción sobre la disponibilidad de petróleo y los riesgos para el comercio internacional.
Por ejemplo, intervenciones militares o tensiones políticas han ocasionado incrementos abruptos en el precio del Brent, mientras que señales de desescalada o acuerdos diplomáticos tienden a generar caídas.
Otro elemento clave ha sido la política energética de Estados Unidos y la influencia de sus presidentes en decisiones estratégicas. Durante la administración de Donald Trump, las declaraciones sobre posibles finales de conflictos en Medio Oriente o sanciones a Irán impactaban de inmediato los mercados, demostrando cómo la información política puede ser tan determinante como los datos económicos.
Además, la evolución de la economía global, la oferta de la OPEP y la producción de crudo en países como Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita influyen en la dinámica de precios.
La combinación de tensiones geopolíticas, decisiones de política energética y ciclos de contratos de futuros explica gran parte de la volatilidad histórica del Brent y contextualiza la caída reciente hacia los 101 dólares por barril.