Paris Jackson ha intensificado su disputa legal con los ejecutores del patrimonio de su padre, acusándolos de intentar intimidarla por cuestionar el manejo de los fondos.
En documentos judiciales recientes, la artista señaló directamente a John Branca y John McClain, responsables de administrar la herencia, asegurando que han recurrido a estrategias mediáticas y legales para desacreditar sus preocupaciones. Según su versión, las críticas en su contra buscan desviar la atención del tema central: el uso y destino del dinero del patrimonio.

Acusaciones contra los ejecutores
El conflicto surge después de que los ejecutores sugirieran que París estaba más interesada en atraer atención mediática que en resolver los asuntos financieros.
Ante esto, su equipo legal respondió que dichas afirmaciones son injustas y forman parte de un patrón de ataques que minimizan sus inquietudes.
La cantante también denunció que en varias audiencias ha sido objeto de comentarios que considera despectivos e incluso sexistas, lo que, según ella, evidencia una intención de presionarla para que acepte sin cuestionamientos las decisiones tomadas sobre la herencia.
- En el centro de la disputa se encuentran los gastos del patrimonio, especialmente los pagos a bufetes de abogados externos y la asignación de bonificaciones.
Transparencia y gestión financiera
París ha cuestionado la magnitud de estos desembolsos, exigiendo mayor transparencia y supervisión. Por su parte, los ejecutores defienden su gestión, argumentando que han transformado una situación financiera crítica en un imperio multimillonario.
De acuerdo con su defensa, cuando falleció Michael Jackson, su patrimonio enfrentaba una deuda cercana a los 500 millones de dólares, y gracias a su administración se convirtió en una fuente de ingresos de miles de millones.
Los representantes legales del patrimonio también han señalado que Paris ha recibido importantes beneficios económicos, incluyendo decenas de millones de dólares, y que podría heredar mucho más en el futuro.
Sin embargo, la artista insiste en que su postura no responde a intereses personales ni mediáticos, sino a la necesidad de garantizar una gestión responsable. Mientras el caso avanza en los tribunales, la disputa continúa captando la atención pública, reflejando no solo tensiones familiares, sino también el enorme peso financiero y simbólico del legado del “Rey del Pop”.
