Quito.- La guerra comercial entre Ecuador y Colombia, recrudecida por la subida de aranceles, empezó a sentirse en la frontera entre ambos países.

Autoridades y representantes del comercio alertaron este viernes de pérdidas «gigantes» y del riesgo para miles de empleos en la región.

En la provincia ecuatoriana de Carchi, la viceprefecta Verónica García advirtió de una «preocupación bastante grande» por el impacto de la medida.

Impacto económico en la frontera

Reacciones y llamados al diálogo

Señaló que entre las principales fuentes de ingresos están el comercio, la agricultura y el transporte en la zona.

También destacó el peso del empleo directo e indirecto generado por estas actividades económicas.

García afirmó haber participado en una reunión binacional con delegados de ambos países la semana pasada.

Indicó que existía predisposición al diálogo, aunque defendió que la seguridad no debe lograrse a costa de la economía.

En ese sentido, pidió al Gobierno ecuatoriano revisar la decisión y visitar el territorio para evaluar la situación.

Del lado colombiano, Xavier Flores, de la Cámara de Comercio de Ipiales, aseguró que las pérdidas son «gigantes».

Según cifras de Analdex, estas alcanzarían alrededor de 5,5 millones de dólares diarios.

Explicó que el impacto no se limita al comercio exterior, sino también a servicios relacionados.

Entre ellos mencionó la hotelería, la gastronomía, venta de repuestos y estaciones de combustible.

Además, incluyó talleres mecánicos como parte de los sectores afectados por la crisis.

El dirigente añadió que unas 12.000 familias del lado colombiano ya han sido perjudicadas.

Advirtió que la vida económica de la frontera está en riesgo y en vilo.

Por ello, pidió a la Comunidad Andina intervenir en este tipo de conflictos entre países miembros.

Recordó que este organismo integra a Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia como bloque de integración regional.

«Es el momento de demostrar su papel en la política económica internacional«, señaló.

Por su parte, Juan Carlos Garzón expresó su decepción por la escalada del conflicto.

Afirmó que esta situación afecta a todo el sector de comercio exterior en ambos países.

Las tensiones aumentaron tras el anuncio de Ecuador de subir los aranceles al 100 % desde mayo.

Colombia respondió con una medida equivalente sobre productos ecuatorianos.

Esta nueva escalada intensifica el conflicto entre dos países con fuerte relación comercial.

Estas medidas fueron impulsadas por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa.

El mandatario argumenta que Colombia no actúa con firmeza en materia de seguridad fronteriza.

En la zona operan bandas vinculadas al crimen organizado a lo largo de 586 kilómetros.

Por ello, Noboa defendió el aumento de aranceles como presión ante la falta de compromiso en la lucha contra el narcotráfico.