Tiltil (Chile).- Tiltil, una comuna rural e industrial a 55 kilómetros al norte de la capital chilena, acapara pocas veces la atención pública, pero la semana pasada fue portada en los medios cuando un informe de la ONU señaló que su relleno sanitario de Loma Los Colorados es el que más gas metano emite en el mundo.
La noticia empezó a saltar de chat en chat entre los vecinos de las pequeñas poblaciones de Rungue y Montenegro, las más cercanas a este vertedero que recibe casi el 60 % de los residuos domésticos de la ciudad de Santiago, donde viven más de 8 millones de personas.
«Somos el patio trasero de la Región Metropolitana», lamentó a EFE Cecilia Carrillo, una ama de casa de Rungue, de 60 años.
Impacto ambiental del metano
Emisiones y cambio climático
Gracias a la información recabada por una treintena de satélites, el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) publicó un listado con las 50 fuentes de origen humano que emiten más metano (CH4), un gas de efecto invernadero cuyo poder de calentamiento es 86 veces superior al del dióxido de carbono (CO2).
Con una emisión estimada anual de 102.667 toneladas, Loma Los Colorados lidera la lista, seguido de un yacimiento de gas y petróleo en Turkmenistán y otro vertedero en India.
El metano no solo agrava el cambio climático, sino que también actúa como precursor del ozono troposférico, un contaminante tóxico del aire que causa impactos en la salud humana.
Problemas cotidianos para los vecinos
El metano, sin embargo, no es el principal dolor de cabeza de los vecinos de Tiltil, que llevan años denunciando la cantidad de basura que se amontona en las veredas de la carretera.
También se quejan de los malos olores, aunque admiten que han disminuido con los años, y de las moscas que les obligan a mantener las ventanas cerradas, principalmente en verano.
«Los camiones pasan muy cerca de nuestras viviendas y uno identifica rápido que son de KDM porque sabemos cómo huelen», señaló a EFE María José Guerra, vecina de Rungue y extrabajadora del relleno.
Además de la contaminación del aire, desde el Colegio Médico de Chile explicaron que vivir cerca de basureros tiene otras implicaciones para la salud, como el aumento del riesgo de enfermedades infecciosas.
«No tenemos certezas de que los percolados no lleguen a las napas y, a través de eso, al agua o la alimentación», declaró Yuri Carvajal, del gremio médico.

Críticas al informe
Postura de la empresa
KDM, la administradora del relleno desde hace casi tres décadas, subrayó que el informe de la ONU no resulta representativo, ya que corresponde a una medición puntual de inicios de 2026.
La empresa aseguró que lo correcto es usar un indicador de eficiencia ambiental más preciso, como las emisiones por tonelada dispuesta.
Bajo este enfoque metodológico, y considerando sus procesos de mitigación, Loma Los Colorados se posiciona como uno de los rellenos con menores tasas de emisión a nivel nacional.
Desde 2007, de acuerdo a KDM, se impulsa un proyecto de captura de biogás que ha evitado la emisión de más de 700 millones de metros cúbicos de metano.
Ni el Gobierno central ni el regional accedieron a comentar el informe.
«Me pregunto si a la gente que tiene la plata y toma las decisiones le gustaría tener la basura en su patio», reflexionó Ana Menéndez, dueña de un pequeño restaurante en Montenegro.
«Zona de sacrificio»
Impacto industrial en Tiltil
Ubicado en un cerro precordillerano, Loma Los Colorados forma parte de un cordón industrial donde conviven medio centenar de empresas contaminantes.
Entre ellas hay otro relleno, una cementera, criaderos de animales y una planta de secado de excrementos o relaves mineros.
Responsable del 30 % del total de las emisiones de la capital, Tiltil está considerada una «zona de sacrificio», territorios que sostienen el funcionamiento urbano mientras asumen el deterioro ambiental.
- «Solo nos envían industrias que nadie quiere en sus comunas», denunció Herna González, presidenta de la asociación Acción Ambiental y Salud de Rungue.
Desde la Municipalidad de Tiltil reconocieron estar desbordados y afirmaron que el camino no debe ser solo mitigar los impactos, sino cambiar el modelo territorial.
«La Constitución establece el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación y a nosotros nos están vulnerando nuestros derechos desde hace muchos años», concluyó González.