San Cristóbal de Las Casas (México).— Un centenar de mujeres parteras rurales marcharon en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas, para defender la partería tradicional ante regulaciones que, según denuncian, amenazan su continuidad.
La movilización se realizó en el marco del Día Internacional de la Partera, con consignas como “¡Vivan las parteras!” y “No a la certificación de las parteras”, en defensa de la autonomía de sus saberes ancestrales.
Las manifestantes advirtieron que la práctica ancestral, profundamente ligada a las comunidades indígenas, enfrenta riesgos por la medicalización del parto y políticas que buscan estandarizar la atención materna.

Defensa de la partería y autonomía indígena
La partera Rosa Hernández, mujer tzeltal con 51 años de experiencia, afirmó que la partería es una labor de gran valor cultural y humano, al considerarlas “guardianas de la vida” de mujeres y recién nacidos.
Las parteras exigieron respeto a su cosmovisión indígena, el fin de la criminalización y el acoso, así como el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y la forma en que desean dar a luz.
También pidieron el reconocimiento de la partería como sistema de salud autónomo, no subordinado a la medicina institucional, y exigieron participación en la toma de decisiones sobre salud materna.
Demandas al sistema de salud y cifras en Chiapas
Las manifestantes solicitaron que los protocolos médicos sean aplicados con respeto por el personal de salud y que se garantice el acceso a la atención sin discriminación en casos de emergencias obstétricas.
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el estado de Chiapas existen alrededor de 6.600 parteras, quienes atienden hasta el 70 % de los partos en zonas urbanas y el 100 % en comunidades rurales.
La partera Juana Pérez Hernández, originaria de San Juan Chamula, relató que inició en esta labor a los 14 años y destacó las dificultades en el sistema hospitalario, donde a menudo no hay camas, ginecólogos o anestesiólogos, lo que refuerza la importancia de su trabajo en zonas apartadas.
- Previo a la marcha, las parteras realizaron un ritual con altar y flores, en el que pidieron permiso a la naturaleza para continuar con su labor ancestral de acompañar la vida y el nacimiento.
