Bogotá.– El presidente de Colombia, Gustavo Petro, señaló este viernes a una disidencia de las antiguas FARC como responsable del asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda, director del medio digital El Confidente, hallado muerto en el municipio de Briceño, en el departamento de Antioquia, en el noroeste del país.

El mandatario afirmó en la red social X que el crimen habría sido cometido por Jhon Edison Chalá Torrejano, integrante del frente Darío Gutiérrez, una estructura que, según explicó, forma parte de una organización fragmentada del antiguo Frente 36, actualmente dividida en varios grupos armados.

Zona de conflicto entre grupos armados ilegales

El joven periodista de 25 años había desaparecido el pasado martes mientras realizaba labores informativas en una zona marcada por la disputa territorial entre el Clan del Golfo, la principal organización criminal del país, y el Frente 36, una disidencia de las FARC que integra el Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF).

Este grupo armado mantiene diálogos de paz con el Gobierno colombiano, en medio de un contexto de violencia persistente en regiones rurales donde confluyen economías ilegales, presencia de grupos armados y alto riesgo para el ejercicio del periodismo regional.

Antecedentes del hallazgo del cuerpo y alerta sobre la prensa

El pronunciamiento del presidente Petro se produce luego de que una comisión humanitaria confirmara el hallazgo del cuerpo de Mateo Pérez Rueda, director de la revista digital local El Confidente, tras varios días de incertidumbre en la región del nordeste antioqueño.

Según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), el periodista había sido visto por última vez mientras cubría temas de orden público, corrupción y economías ilícitas, investigaciones que lo expusieron a presiones y amenazas en la zona.

La FLIP denunció que el caso evidencia nuevamente las condiciones de alto riesgo en las que trabajan los comunicadores en Colombia, especialmente en territorios dominados por actores armados ilegales:

  • Donde el ejercicio del periodismo continúa siendo una labor de extrema vulnerabilidad.