Montevideo.- Una multitud silenciosa inundó las calles de Montevideo este miércoles, portando las fotografías de 205 uruguayos que fueron víctimas de desaparición forzada durante la dictadura cívico-militar (1973-1985).

En una nueva edición de la Marcha del Silencio, fueron miles los que se movilizaron por la principal avenida de la capital uruguaya a paso lento, sin banderas políticas, bajo la consigna: ’30 años marchando. Contra la impunidad de ayer y de hoy. Exigimos respuestas. ¿Dónde están?’.

Sus concurrentes tienen el pacto tácito de romper el silencio solo en dos momentos: uno, para escuchar los nombres de las víctimas, y otro, para cantar el himno nacional.

Una marcha en silencio

Días atrás, la asociación incorporó ocho nombres a la lista de desaparecidos, a partir de un informe actualizado de la Institución Nacional de Derechos Humanos, del que se desprende que son 205 los casos de desapariciones forzadas a manos del terrorismo de Estado, mientras aún hay 81 denuncias en estudio.

Portando los retratos en blanco y negro de los desaparecidos, pañuelos y camisetas con la frase “Todos somos familiares”, la gente esperó en las aceras, en un mudo respeto, a que pasaran los representantes de la asociación para incorporarse, de a poco, a una marea interminable de personas.

Esta causa ya no solo convoca a familiares y amigos de las víctimas, y eso se vio en los miles de rostros jóvenes que los acompañaron.

Alba González Souza —integrante fundadora de la asociación y quien sigue buscando a su hijo Rafael Lezama— aseguró que la marcha dejó de ser de las familias «para ser de una gran parte del pueblo uruguayo, que la abriga y la sostiene».

La vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, se hizo presente en la manifestación y, en rueda de prensa, la definió como «una causa nacional de construcción de verdad, de memoria y de justicia».

Reclamo contra la impunidad

En la previa a la manifestación, Madres y Familiares denunció en una conferencia de prensa que, en estos treinta años de marchas y cincuenta años de lucha, «la impunidad sigue presente».

Los archivos siguen dispersos y muchos de ellos ocultos; sigue faltando información y la búsqueda sigue siendo a ciegas. Se hace necesaria una política integral de búsqueda de todo el Estado, que implique a todos sus agentes; el compromiso debe ser total e inequívoco», insistió la asociación.

Madres y Familiares interpreta que los represores que siguen con vida no tienen la voluntad de decir lo que saben ni confesar qué pasó con los desaparecidos, por lo que reitera que el presidente de la República, Yamandú Orsi, es quien debe dar la orden a las Fuerzas Armadas para que entreguen la información.

Además de la tradicional manifestación en Montevideo, fueron convocadas más de 70 movilizaciones, incluidas concentraciones en Buenos Aires, Santiago de Chile, Londres, Barcelona, Madrid, Santiago de Compostela, Mallorca, París y Estocolmo.

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