Varios diputados de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela constituyeron este miércoles un denominado Grupo Parlamentario de Amistad para relanzar las relaciones con el Congreso de Estados Unidos e impulsar la agenda comercial y energética entre ambos países.

El diputado opositor Antonio Ecarri, quien preside el grupo, dijo a EFE que el objetivo es «promover las relaciones diplomáticas entre parlamentos, que se habían venido perdiendo en el tiempo», así como dos de «las más importantes agendas»: la energética y la comercial.

A su juicio, Venezuela debe reinsertarse en el hemisferio occidental, «uno de los objetivos fundamentales», y volver a ser un aliado confiable de los Estados Unidos, pero «conservando su soberanía».

En X, Ecarri señaló que el grupo, integrado por diputados del chavismo y de oposición, tiene el propósito de construir una agenda de interés nacional para que la relación entre Venezuela y EE. UU. «pase del ruido a la agenda, de la desconfianza al método y de la coyuntura a una visión de largo plazo».

Es momento de hablar de energía, educación, tecnología, comercio, seguridad, migración y, sobre todo, de las oportunidades que merecen nuestros pueblos. Venezuela necesita recuperar la confianza internacional, atraer inversión, fortalecer su crédito y consolidar una presencia institucional sólida», aseguró.

  • Entretanto, prosiguió, EE.UU. «mantiene intereses legítimos en la estabilidad energética, económica y de seguridad del hemisferio».

Allí donde coinciden nuestras necesidades, existe un espacio de encuentro y una agenda posible», agregó.

Objetivos y contexto

El vicepresidente del grupo, el diputado chavista Francisco Torrealba, dijo a EFE que la bancada del oficialismo, que controla el Parlamento, considera que el país suramericano vive un «momento oportuno para llevar adelante todo tipo de iniciativas y de procedimientos que permitan recomponer la relación» entre EE. UU. y Venezuela.

Por tanto, explicó que el grupo legislativo «se suma a esos trabajos de contribución en el restablecimiento y normalización de las relaciones de hermandad y de fraternidad que siempre han existido entre los pueblos venezolano y estadounidense y que ahora, también, en términos de cooperación, deben existir entre sus poderes e instituciones».

Torrealba afirmó que la creación del grupo representa «un paso más en el camino correcto de cerrar los espacios a las agresiones, a las medidas coercitivas y a la guerra» y de «abrir los caminos a la diplomacia de paz, al entendimiento, al respeto entre las naciones y a los procesos de cooperación».

Ambos países restablecieron relaciones diplomáticas y consulares el pasado marzo, dos meses después de la captura de Nicolás Maduro en Caracas por parte de fuerzas estadounidenses y tras siete años de ruptura.

Desde entonces, Caracas ha impulsado una apertura a la inversión extranjera en sectores como el petrolero y el minero, mientras que Washington ha flexibilizado varias de sus sanciones contra la nación caribeña en estas y otras áreas.