El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró este viernes que Europa y la OTAN «tienen grandes decisiones que tomar», durante un discurso en Singapur, marcado por los reiterados llamamientos de Washington a sus aliados para que aumenten su gasto militar.

Las alianzas no se juzgan por el número de banderas, sino por el número de formaciones militares. No necesitamos más conferencias; necesitamos más capacidad de combate», declaró, precisamente, durante el principal foro de seguridad y defensa de Asia, el Diálogo Shangri-La, el jefe del Pentágono. “Menos Shangri-La y más barcos”, bromeó.

Hegseth ensalzó en su intervención a los aliados asiáticos de EE. UU., entre ellos Japón y Filipinas, por haber «comprendido desde hace tiempo que la base de una asociación duradera no se fundamenta en valores idealistas», y destacó el gasto en defensa de otros, como Corea del Sur.

Europa Occidental debería tomar nota» y aceptar que «la era en la que EE. UU. subvencionaba la defensa de las naciones ricas ha terminado; necesitamos socios, no protectorados», añadió, en línea con la postura adoptada por la Administración del presidente Donald Trump sobre el repliegue de recursos de la región.

Sus declaraciones se producen después de que los ministros de Exteriores de OTAN se reunieran la semana pasada en Suecia y concluyeran que Europa tendrá que llenar el vacío que vaya dejando EE. UU. con la retirada de tropas de su territorio.

En vísperas del encuentro de la Alianza, el presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado que enviaría a Polonia 5.000 soldados, después de haber cancelado el despliegue de 4.000 previsto en ese país y ordenado la salida de otros 5.000 de Alemania.

Los cancilleres de la OTAN pidieron que Washington siga anclado en el seno de la organización, así como orden en el repliegue esperado, que, según el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, no es una medida «punitiva», sino una respuesta a los «compromisos globales» de EE. UU..

Cuando nuestros intereses coinciden, actuamos juntos con determinación y enfoque. Pero, cuando nuestros intereses divergen, nos adaptamos pragmáticamente, sin dramatismos ni dilaciones morales», subrayó hoy Hegseth.

«Europa y la OTAN tienen que tomar decisiones importantes, y hablaremos más sobre eso», concluyó.

La Alianza Atlántica celebrará en julio una cumbre en Turquía, donde se espera que hagan un balance sobre cómo alcanzar el objetivo de elevar su gasto militar al 5 % de su PIB en diez años, planteado en la anterior cumbre aliada, el año pasado en La Haya