La ONG Cubalex denunció este martes el empleo «sistemático» de «la represión por asociación» en Cuba, el «castigo» a un opositor o activista a través de «la presión estatal» a sus familiares y amistades, algo que, a su juicio, constituye una violación de los derechos humanos.
Cubalex explicó —en un comunicado— que «ha identificado esta práctica como represión por asociación» y que «no se trata de hechos aislados, sino de un patrón represivo sistemático y selectivo que convierte los vínculos familiares, afectivos y comunitarios en instrumentos de presión estatal».
Patrón represivo denunciado
La ONG relata casos en los que la represión de las autoridades cubanas afecta a familiares directos de opositores, activistas, periodistas independientes, defensores de los derechos humanos y exiliados. Cubalex indica que, en ocasiones, las autoridades emplean el sistema penal «como mecanismo de represalia».
- Al respecto, la organización cita expresamente los casos de Jordania Pérez Quevedo, hermana de la presa política Yanet Pérez Quevedo, y el de Wendy Campuzano, hija de Armando Campuzano y condenada a dos años de cárcel.
La finalidad es castigar indirectamente a las personas señaladas, debilitar sus redes de apoyo, impedir la circulación de denuncias y extender las consecuencias de la disidencia al entorno familiar, social o comunitario», señala la ONG.
Impacto en derechos
Cubalex resalta que la represión por asociación «afecta múltiples derechos fundamentales reconocidos por el derecho internacional de los derechos humanos» e incluso vulnera la legalidad cubana. A su juicio, esta práctica podría suponer delitos de abuso de autoridad, ejecución indebida de sanciones o medidas de seguridad, prevaricación y denegación de auxilio.
Identificar y denunciar este patrón es un paso fundamental para combatir la impunidad, proteger a las víctimas y reconocer una modalidad de persecución política que afecta no solo a quienes alzan la voz, sino también a quienes los acompañan, apoyan o simplemente comparten un vínculo con ellos», concluye la ONG.
