El embajador de la Unión Europea en Uruguay, Petros Mavromichalis, aseguró que el país suramericano es «mucho más que un socio comercial» del bloque y destacó tanto su confiabilidad como sus instituciones sólidas.

Así lo dijo este martes durante su disertación en un encuentro organizado por la Unión de Exportadores, enmarcado en el Día de la Exportación, que contó con la presencia del presidente Yamandú Orsi.

Desde la UE vemos a Uruguay como mucho más que un socio comercial. Lo vemos como un socio estratégico y confiable. Un país con instituciones sólidas, reglas claras, una visión moderna del desarrollo; un país con el cual compartimos valores fundamentales», dijo el diplomático.

En ese sentido, apuntó que la relación entre Uruguay y el bloque europeo «atraviesa hoy uno de sus momentos más importantes» y aseguró que el vínculo económico y comercial «se ha fortalecido de manera sostenida».

Actualmente, el comercio bilateral entre la Unión Europea y Uruguay supera los 3.700 millones de euros anuales, mientras que la Unión Europea continúa siendo el principal inversor extranjero en el país, con una inversión directa que alcanza los 13.700 millones de euros. Es equivalente al 46 % de la inversión extranjera directa que recibe Uruguay«, puntualizó Mavromichalis.

También señalo que las empresas europeas han acompañado el crecimiento de sectores estratégicos uruguayos, como la forestación, las energías renovables, la logística, la industria alimentaria y los servicios globales.

Por su parte, Uruguay se ha consolidado como un proveedor confiable de productos de alta calidad para el mercado europeo. En 2025, la Unión Europea representó cerca del 14 % de las exportaciones uruguayas, incluyendo zonas francas. Entre los principales productos exportados se destacan la celulosa, la carne bovina, el arroz, la madera y la lana», detalló el embajador.

Finalmente, señaló que el acuerdo UE-Mercosur «marcó un punto de inflexión histórico» y se convirtió en una de las asociaciones económicas más importantes del mundo.

Es mucho más que un tratado comercial. Es una apertura estratégica para un mundo más abierto, más previsible y basado en reglas claras. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, proteccionismo e incertidumbre, Europa y Uruguay están enviando un mensaje claro: creemos en la cooperación, en la integración y en el comercio como motores de prosperidad y desarrollo», concluyó.