Huelva, España.- Un estudio centrado en Suiza reconstruye, por primera vez, casi un siglo de cambios en la diversidad de varios grupos de insectos y revela que su mayor declive se produjo a mitad del siglo XX.
El estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, muestra que las mariposas y los escarabajos que se alimentan de madera muerta (saproxílicos) padecieron fuertes declives, especialmente en ese período, coincidiendo con la intensificación agrícola, la mecanización y la simplificación de los paisajes.
- Aunque el estudio se centra en Suiza, sus resultados ayudan a comprender los efectos de estos procesos sobre la biodiversidad en otros países europeos. De hecho, el equipo científico internacional cuenta con participación de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC).
Cómo se hizo el estudio
La investigación fue liderada por Agroscope en el marco del programa INSECT y se basa en registros históricos y actuales de más de 800 especies de mariposas y escarabajos saproxílicos recogidos entre 1930 y 2021 en Suiza: «Las personas siempre se han sentido fascinadas por insectos grandes, como las mariposas y los escarabajos. Por ello, existen numerosos ejemplares históricos, así como registros en aplicaciones modernas de observación», explicó Felix Neff, investigador de Agroscope y primer autor del estudio.
Declive y recuperación parcial
Los resultados señalan que los escarabajos saproxílicos disminuyeron hasta aproximadamente 1960, pero posteriormente se estabilizaron y, en algunas zonas, recuperaron niveles similares a los de 1930.
En cambio, las mariposas continuaron disminuyendo hasta la década de 1980 y no han logrado recuperarse completamente. En promedio, la riqueza de especies de mariposas es hoy un 12 % menor que en 1930, con descensos más acusados en las regiones más intensamente cultivadas y urbanizadas.
El estudio revela que los mayores declives se produjeron durante el periodo de intensificación agrícola entre 1950 y 1980, marcado por una mayor mecanización, homogeneización del paisaje y uso de fertilizantes y pesticidas.
En los bosques, la explotación orientada a la producción de madera y la retirada de árboles viejos y madera redujeron el hábitat disponible para muchas especies de escarabajos especializados.
La mayoría de las mariposas dependen de espacios abiertos soleados y ricos en nutrientes, y muchos escarabajos de madera muerta dependen de bosques maduros y de grandes cantidades de madera muerta. Estos dos grupos son, por tanto, representativos del estado de estos hábitats, de los que dependen muchas otras especies», detalló Kurt Bollmann, del Instituto Federal Suizo de Investigación sobre Bosques, Nieve y Paisaje (WSL).
No obstante, la investigación también indica señales de recuperación parcial tras el desarrollo de políticas de conservación forestal, la creación de áreas con madera muerta y bosques maduros, así como algunas medidas agroambientales. Además, el calentamiento climático ha beneficiado a algunas especies adaptadas a temperaturas más altas, especialmente entre los escarabajos que se alimentan de madera.
Este estudio muestra que las comunidades de insectos no responden todas igual: algunas especies pueden recuperarse cuando mejoran las condiciones del hábitat, pero muchas especies especializadas siguen en declive o no han recuperado sus niveles históricos», afirmó Carlos Martínez-Núñez, investigador de la Estación Biológica de Doñana e integrante del equipo de estudio.
Mensaje de conservación
El mensaje de conservación, a su juicio, es claro: «No basta con detener la pérdida de biodiversidad; necesitamos restaurar la calidad y heterogeneidad de los hábitats, reducir la presión sobre los paisajes agrícolas y mantener elementos clave como flores, márgenes seminaturales, árboles viejos y madera muerta».
