La presidenta de Costa Rica, la conservadora Laura Fernández, afirmó este miércoles que no quiere que la Agenda 2030 de Naciones Unidas siga «colándose por la puerta de la cocina» en su país y que, por ello, su Gobierno se enfocará en discusiones sobre temas como turismo y seguridad.
- Quiero dar un giro. No quiero más agenda 2030 colándose por la puerta de la cocina en Costa Rica (…) no quiero ver más a Costa Rica en esos foros relacionados con derechos, diversidades y esas cosas donde el país está, gracias a Dios, al día. Aquí se nos trata por igual a todas las personas, sin distinción de su preferencia sexual», declaró Fernández en su conferencia de prensa semanal.
Según información de la ONU, la Agenda 2030 es un plan de acción aprobado en 2015 por la Asamblea General, cuyo fin último es erradicar la pobreza y la desigualdad, proteger al planeta contra la degradación y los efectos del cambio climático, y garantizar los derechos humanos para todas las personas.
Al 2025, Costa Rica registraba avances en el 55 % de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030, de acuerdo con datos de la oficina de la ONU en San José, que considera al país como un ejemplo internacional en la materia.
Lamentablemente, en un organismo tan importante, habíamos sentado a un montón de personas que estaban ahí llevando discusiones relacionadas con ideologías de género; si a la gente hay que decirle elle, él o ella; discusiones relacionadas con el matrimonio entre personas del mismo sexo, que aquí es un derecho», afirmó Fernández.
Así respondió la mandataria a una pregunta sobre el nombramiento del empresario turístico y financista de su campaña, Boris Marchegiani, como embajador de Costa Rica ante la ONU en Nueva York.
Fernández, quien comenzó su mandato el pasado 8 de mayo, aseguró que, con el embajador que nombró, espera ver a Costa Rica «metiéndose en temas de seguridad, combate al narcotráfico, energía, competitividad, generación de negocios y fomento del turismo» en la ONU.