Guayaquil (Ecuador).— En las cárceles de Ecuador hay 38.179 presos, según informó este viernes el servicio nacional de prisiones, un 21,9 % más que los 31.321 reclusos que se registraron en 2022, cuando se realizó el primer censo penitenciario en el país.
El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI) señaló en un comunicado que este último censo se realizó con el objetivo de conocer con mayor precisión las características sociodemográficas de la población penitenciaria, su situación jurídica y procesal, así como sus condiciones sociales y familiares.
Asimismo, el levantamiento busca detallar cómo es su vida dentro de las prisiones y cuáles son sus principales necesidades, con el fin de fortalecer la atención y las políticas penitenciarias.

Y que los resultados, que no fueron presentados en detalle, contribuirán a optimizar los procesos de clasificación de los presos, diferenciando niveles de riesgo y fortaleciendo la gestión de áreas prioritarias como seguridad, salud, tratamiento penitenciario y atención jurídica.
El SNAI añadió que el levantamiento de información se realizó mediante un sistema digitalizado que incorporó registros biométricos y fichas electrónicas individuales.
Violencia criminal y presión carcelaria
El crecimiento de la población penitenciaria coincide con la escalada de violencia criminal que el país andino vive en los últimos años, registrando cifras de asesinatos sin precedentes, hasta alcanzar en 2025 una tasa de más de 50 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Las cárceles han sido parte de esa crisis, ya que desde su interior los grupos criminales coordinan actividades ilícitas que se ejecutan en las calles y también enfrentamientos con bandas rivales que, desde 2021, han dejado más de 600 asesinados solo en las prisiones.
«Sin embargo, las acciones no han frenado el hacinamiento en las cárceles, que hasta finales de mayo era de 39,85 %, de acuerdo con cifras oficiales».
Más de 600 asesinatos en prisiones
Para intentar frenar la violencia en las cárceles, el Gobierno del presidente Daniel Noboa militarizó algunas de las más peligrosas y construyó una nueva prisión de máxima seguridad, inspirada en el modelo carcelario de Nayib Bukele en El Salvador.
En ese centro penitenciario, inaugurado en noviembre pasado, están recluidos líderes de bandas criminales y políticos como el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, y el exvicepresidente correísta Jorge Glas.
Militarización y hacinamiento penitenciario
- Sin embargo, las acciones no han frenado el hacinamiento en las cárceles, que hasta finales de mayo era de 39,85 %, de acuerdo con cifras oficiales.
En los últimos años, el sistema penitenciario de Ecuador ha estado marcado por una profunda crisis estructural, caracterizada por el hacinamiento, la violencia interna y el crecimiento sostenido de la población carcelaria.
Diversos informes oficiales y análisis de seguridad han advertido que las prisiones del país se han convertido en espacios de alta conflictividad, donde operan organizaciones criminales que mantienen influencia tanto dentro como fuera de los centros de reclusión.
Este escenario se ha desarrollado en paralelo al aumento de la criminalidad a nivel nacional, en un contexto en el que Ecuador ha registrado un incremento significativo de los índices de violencia, incluyendo un repunte de homicidios en los últimos años.
Situación ha generado presión sobre las instituciones encargadas de la seguridad y la administración penitenciaria, que han tenido que implementar medidas extraordinarias, como estados de excepción, militarización de centros carcelarios y reformas en los sistemas de control.
