Lima.- El 34,9 % de los niños peruanos de entre 6 y 35 meses (tres años) sufrió anemia en 2025, según los resultados más recientes de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), una cifra que refleja la persistencia de este problema de salud pública en el país.
Aunque el indicador mostró una ligera mejoría respecto a 2024, cuando se ubicó en 35,3 %, aún permanece por encima de los niveles registrados antes de la pandemia de COVID-19, cuando alcanzaba el 31,4 %.
Brecha rural agrava la anemia infantil
«El informe alerta que la situación es aún más preocupante en las zonas rurales, donde la anemia afecta al 43,2 % de los niños, frente al 31,5 % registrado en áreas urbanas».
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la anemia infantil, causada principalmente por la deficiencia de hierro, afecta el transporte de oxígeno a los tejidos y sus consecuencias más graves incluyen un desarrollo cognitivo y motor deficiente, retraso en el crecimiento físico y un sistema inmunológico debilitado.
La anemia no solo afecta a los niños durante sus primeros años de vida. También condiciona su capacidad de aprendizaje en el colegio, sus oportunidades futuras y, en conjunto, el potencial de crecimiento del país», explicó el economista Giacomo Puccio, de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
- Agregó que, cuando un problema de esta magnitud persiste en el tiempo, sus efectos terminan reflejándose en la productividad, los ingresos y la reducción de la pobreza.
Impacto en aprendizaje y economía
Un estudio del Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) estimó que la anemia representó pérdidas cercanas a los 2.777 millones de dólares para el país entre 2009 y 2010, equivalentes al 0,62 % del PBI, debido principalmente a menores niveles de productividad y mayores gastos en salud.
El estudio indica que la anemia no afecta por igual a todos los niños, pues su incidencia suele ser mayor en los hogares que enfrentan mayores carencias económicas, donde el acceso a una alimentación nutritiva, servicios de salud y condiciones adecuadas de saneamiento es más limitado.
Las regiones con mayores niveles de pobreza también presentan algunas de las tasas más altas de anemia infantil, como Puno, en el sur del país, que tiene un 37,5 % de pobreza monetaria y la tasa más alta de anemia en todo Perú, al afectar al 56,1 % de sus menores.
Por su parte, Loreto, en el norte de la Amazonía, registra un 40,1 % de pobreza y un 45,6 % de incidencia en anemia, y Cajamarca, en el norte, alcanza un 41 % de pobreza monetaria y reporta un 39,4 % de anemia.
Mientras las familias más vulnerables enfrentan mayores dificultades para acceder a una nutrición adecuada y servicios básicos de calidad, los niños que padecen esta condición ven afectado su desarrollo desde edades tempranas. Por ello, combatir la anemia es una inversión en capital humano que puede contribuir a reducir desigualdades y ampliar las oportunidades de las futuras generaciones”, concluyó Puccio.