La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, inauguró este sábado, junto con la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, una planta de producción de moscas estériles en el estado de Chiapas, en el sureste del país, cuyo objetivo «estratégico» es combatir el gusano barrenador en ambos lados de la frontera y en países de Centroamérica.

Panamá, México y Estados Unidos nos unimos en una misma causa. Esta planta representa mucho más que una obra de infraestructura; representa la capacidad de la ciencia para ofrecer soluciones inteligentes, eficaces y sostenibles”, dijo la mandataria en el marco de esta inauguración en el municipio de Metapa de Domínguez.

  • En su discurso, Sheinbaum profundizó en que la relación con el vecino del norte debe sustentarse en “principios muy claros”: respeto mutuo, diálogo, cooperación y reconocimiento de la soberanía.

Desde Chiapas, donde comienza México, enviamos un mensaje al mundo: la cooperación entre países soberanos siempre será más poderosa que la confrontación cuando se trata de proteger el bienestar de nuestros pueblos”, zanjó la mandataria, en un contexto marcado por las tensiones entre ambos países.

Inversión y cooperación binacional

Por su parte, Rollins y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Douglas Johnson, coincidieron en que la inauguración de esta obra permitirá que, casi cinco décadas más tarde, ambas naciones puedan combatir de nuevo el gusano barrenador.

La funcionaria estadounidense destacó a Sheinbaum como una “aliada extraordinaria”, con quien, en 12 meses, se logró construir la planta financiada por el Gobierno de Estados Unidos, cuya inversión ascenderá a 83,8 millones de dólares.

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Somos socios comerciales y nuestra relación agrícola ayuda a alimentar a millones de familias en ambos lados de la frontera (…) entonces, este problema (del gusano barrenador) no solo es un asunto agrícola, es un asunto de seguridad alimentaria”, afirmó el canciller estadounidense.

Capacidad de producción y control

Esta planta alcanzará progresivamente una producción de cien millones de moscas estériles por semana; el volumen se sumará a la planta de Pacora, en Panamá, para reforzar la estrategia de control y erradicación del parásito que llega desde el norte del continente hasta Centroamérica.

En las instalaciones se criarán moscas estériles mediante “avanzados procesos tecnológicos” y así actuar como un escudo biológico, ya que, cuando los insectos sean liberados, se acoplarán con las moscas silvestres sin dejar descendencia y así “cortar de raíz el ciclo de reproducción de la plaga”.

Estas moscas estériles son al gusano barrenador lo que las vacunas fueron en la lucha contra el covid; sin ellas podemos mitigar el problema, pero solo con ellas podemos verdaderamente erradicar la plaga”, sentenció el coordinador y asesor de Asuntos Agroalimentarios Internacionales, Julio Berdegué.

La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Columba Jazmín López, informó que, al momento, se han inspeccionado 5,3 millones de cabezas de ganado, verificado más de 84.000 cargamentos y liberado casi 7.000 millones de moscas estériles.

La planta forma parte de la estrategia conjunta de México y Estados Unidos para contener el avance del gusano barrenador, un parásito cuyas larvas se alimentan del tejido vivo de animales de sangre caliente, principalmente ganado.

El 21 de noviembre de 2024, pocos días después de que Claudia Sheinbaum asumiera la presidencia, se registró el primer caso de gusano barrenador en un ganado en Chiapas.

Desde entonces, el estado se ha convertido en el epicentro de la plaga, con 7.123 casos acumulados, según las autoridades agropecuarias.

La propagación llevó a Estados Unidos a imponer restricciones temporales a las importaciones de ganado mexicano, con pérdidas para el sector pecuario y nuevas fricciones comerciales entre ambos países.