La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete del Gobierno argentino marca un intento por clausurar una crisis política que durante más de cuatro meses monopolizó la agenda pública, aunque analistas consultados por EFE advierten que el impacto sobre la credibilidad del Ejecutivo persistirá mientras avancen las investigaciones judiciales por enriquecimiento ilícito contra el exfuncionario.
La crisis comenzó en marzo, cuando se conoció que la esposa de Adorni había integrado la comitiva oficial que viajó con Milei a Estados Unidos.
Aunque ese episodio no derivó en consecuencias penales, luego surgieron investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y dádivas vinculadas con operaciones inmobiliarias, contratos estatales y viajes realizados por el entonces jefe de Gabinete, lo que mantuvo al Gobierno durante meses a la defensiva.
Durante ese período, Milei sostuvo públicamente a uno de sus colaboradores más cercanos, pese a las crecientes presiones de dirigentes oficialistas y aliados para que dejara el cargo.
La permanencia de Adorni coincidió con un aumento de la preocupación social por la corrupción y con un deterioro de la imagen del Ejecutivo, reflejado en distintas encuestas.
Con la renuncia de Adorni a la Jefatura de Gabinete, anunciada el sábado, el «Gobierno intenta, de una buena vez, cerrar este capítulo y recuperar agenda», explicó a EFE Cristian Buttié, director de CB Global Data.
Según el analista, el caso se convirtió en «una caja china», donde cada revelación daba lugar a nuevas derivaciones que impedían al oficialismo instalar otros temas.
Si estas situaciones no se resuelven rápido, las heridas son cada vez más profundas. El Gobierno ya no puede hablar de la moral como política de Estado», afirmó Buttié, aunque fue exactamente lo que el presidente hizo hace apenas unos días, en la apertura de Cursos de Verano de la Universidad CEU de Madrid, donde afirmó: «Para nosotros, lo que está primero son los valores».
Para Gustavo Marangoni, politólogo y socio de M&R Asociados, la salida de Adorni era «la crónica de una muerte anunciada».
El costo no fue solamente frente a la opinión pública, sino también frente a los aliados», señaló Marangoni, quien consideró que el cambio en la Jefatura de Gabinete puede darle al Ejecutivo mayor margen para recomponer las negociaciones parlamentarias.
Lara Goyburu, directora ejecutiva de Management & Fit Public Affairs, sostuvo que la principal ganancia para el Gobierno será recuperar la iniciativa política después de varios meses en los que cualquier anuncio quedaba opacado por el escándalo.
Según datos de esa consultora, la aprobación de la gestión cayó de 47 puntos en febrero a entre 36 y 37 puntos en el último relevamiento, mientras que la corrupción volvió a ubicarse entre las principales preocupaciones de la ciudadanía. Siete de cada diez consultados afirmaron, además, que el caso afectó su confianza en el Gobierno.
No obstante, Goyburu advirtió que el deterioro de la imagen no implica necesariamente un daño electoral irreversible. «Si la economía acompaña, los casos de corrupción no siempre tienen una traducción directa en las urnas», explicó.
El Gobierno de Milei llegó a las elecciones legislativas de octubre de 2025 envuelto en un gran escándalo de corrupción por un supuesto esquema de recaudación de sobornos al interior de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis); no obstante, lo cual el partido oficialista resultó vencedor de esa contienda electoral.
Los analistas consultados por EFE coinciden en que la salida de Adorni puede ayudar al Gobierno a recuperar la iniciativa política, pero también sostienen que el cierre definitivo del episodio dependerá del avance de las causas judiciales y de que no surjan nuevas revelaciones que vuelvan a instalar el caso en el centro de la escena pública.
