poca del año alcanzados en 2023 y 2024, según los últimos datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y del Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus (CMEMS).
Según ha indicado este miércoles el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM) en un comunicado, los datos diarios de la TSM registrados por el C3S superaron los niveles de 2024 el pasado 21 de junio, con 20,86 ºC, ligeramente por encima de los 20,83 ºC observados en 2023 y 2024.
- Por otro lado, el CMEMS también indica temperaturas récord el 21 de junio, día en el que se alcanzaron los 21 °C, superando en 0,1 °C los récords anteriores de 2023 y 2024.
- Las condiciones actuales podrían indicar el inicio de una nueva fase que nos lleve, una vez más, a un territorio inexplorado», ha advertido el director del C3S, Carlo Buontempo.
Buontempo ha indicado, asimismo, que, con las temperaturas oceánicas en estos niveles y el fenómeno de El Niño en el horizonte, «es probable que veamos cómo se baten récords de temperatura en los próximos meses».
En este sentido, el director del C3S ha afirmado que los datos arrojados por Copernicus «respaldan las políticas destinadas a proteger el medioambiente marino», aunque aún queda por ver si este exceso es «temporal o indicativo» de las condiciones en los próximos meses.
El Niño y el calentamiento oceánico
Durante los últimos tres años, el océano global extrapolar —que incluye las aguas marinas comprendidas entre los 60º de latitud sur y los 60º de latitud norte— ha registrado temperaturas entre 0,35 ºC y 0,73 ºC más altas que la media a largo plazo, y en junio estas anomalías han alcanzado niveles récord para esta época del año.
Este nivel de calentamiento «sin precedentes» es un reflejo tanto del cambio climático como de un fenómeno de El Niño, cuya intensidad «probablemente alcance niveles que no se han visto en décadas».
Riesgo de tormentas e inundaciones
Según el comunicado, las elevadas temperaturas registradas generan una atmósfera más cálida y durante más tiempo, aportan energía adicional a las tormentas y aumentan la evaporación, lo que incrementa el riesgo de «precipitaciones extremas e inundaciones».
También contribuye al aumento del nivel del mar y al deshielo, y ejerce presión sobre los ecosistemas marinos», añade el documento.
Los datos obtenidos —concluye— han sido posibles gracias a la «estrecha cooperación» entre el C3S —el cual ofrece «una perspectiva climática más amplia del sistema terrestre»— y el CMEMS, que proporciona análisis y previsiones oceánicas más detalladas.