El aprovechamiento del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) no será automático para Uruguay y exigirá profundas reformas estructurales, tanto en el sector público como en el privado, para cerrar la «brecha normativa» frente a los altos estándares del bloque europeo.

Así lo advirtieron este lunes expertos y autoridades económicas durante el encuentro ‘Diálogo Estratégico EspañaUruguay‘ —organizado por la Oficina Económica y Comercial de la Embajada española en el país suramericano—, en el que se analizaron algunos de los desafíos macroeconómicos.

Reformas para cerrar la brecha normativa

El doctor en Relaciones Internacionales Ignacio Bartesaghi señaló que el tratado obliga a Uruguay a modernizar sus normas técnicas, sanitarias y de compras públicas, superando la letanía para procesar cambios.

El sector privado tiene que ser más ambicioso», afirmó Bartesaghi, instando a las empresas a diversificarse y no depender exclusivamente de la comodidad que ofrecen vecinos como Brasil o Argentina.

En su análisis sobre los obstáculos inmediatos, el académico alertó sobre el prolongado conflicto sindical en el Puerto de Montevideo, al que definió como el «pulmón económico» del país.

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Asimismo, exigió al Mercosur una definición política para establecer las cuotas de exportación hacia Europa para 2027, un paso vital para otorgar seguridad jurídica a rubros clave como la carne, el arroz y la miel.

Competitividad, productividad y señales al mercado

Por su parte, el director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas, Juan Labraga, explicó que la globalización está cambiando sus dinámicas, impulsada ahora por la inteligencia artificial y por nuevas exigencias medioambientales y laborales, lo que obliga a las economías a adaptarse rápidamente.

En esa línea, defendió el proyecto de Ley de Competitividad que debate el Parlamento, el cual habilita la figura del ‘segundo importador’ para achicar los márgenes de ganancia empresariales y abaratar el costo de vida y de producción.

Labraga citó un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que estima un crecimiento del producto interior bruto (PIB) uruguayo de entre un 1,5 % y un 1,9 % en diez años gracias al acuerdo birregional.

Además, destacó que más de la mitad de ese repunte (entre 0,7 y 0,9 puntos) provendrá del aumento de la productividad, lo que deberá traducirse en más empleo y mejores salarios para la población.

Finalmente, la académica Virginia Delisante concluyó que la estricta normativa europea obligará a la industria local a «competir hacia arriba».

Esta agregó que Uruguay cuenta con una fuerte ventaja comparativa para atraer capitales gracias a una matriz energética sustentable en un 98 % y a su apuesta por el hidrógeno verde.