Las condiciones para ejercer el periodismo y la libertad de expresión continúan deteriorándose en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, debido a la presión contra periodistas y formas de hostigamiento cada vez más complejas, indicó un informe del Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (Proledi) de la estatal Universidad de Costa Rica (UCR).
El IV Informe sobre el Estado de la Libertad de Expresión y el Periodismo, difundido en las últimas horas por el Proledi, fue realizado por este programa en conjunto con la Fundación Heinrich Böll Centroamérica.
La investigación analizó la situación de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua durante el período comprendido entre octubre de 2024 y octubre de 2025; sistematizó 410 hechos relevantes y aplicó una encuesta a 110 periodistas de la región y entrevistas en profundidad.
El análisis concluyó que la presión contra periodistas se intensificó, las formas de hostigamiento se han hecho cada vez más complejas, la autocensura se consolidó como un mecanismo de supervivencia profesional y el exilio continúa expandiéndose como una realidad regional.
Agresiones y persecución institucional
Entre los principales hallazgos, el informe identifica que las presiones contra la prensa ya no se expresan únicamente mediante agresiones directas, sino que actualmente combinan persecución institucional, discursos de estigmatización, hostigamiento digital, restricciones administrativas y mecanismos de presión económica que afectan el ejercicio periodístico en los cinco países analizados.
Además, la investigación destaca que los actores político-institucionales continúan siendo la principal fuente de presión e intimidación contra periodistas.
Según las personas participantes en la encuesta, la mayor proporción de menciones como responsables de hostigamiento hacia la prensa son: presidentes, autoridades gubernamentales, simpatizantes de partidos políticos.
Particularmente alarmante es que, en muchos casos, son los propios actores estatales quienes se configuran como la principal fuente de estas prácticas de silenciamiento. Esta situación no solo compromete gravemente las garantías para el ejercicio del periodismo, sino que también debilita los principios democráticos y el Estado de derecho en la región”, afirmó la coordinadora del Proledi, Giselle Boza.
Autocensura y el exilio para reducir riesgos
El informe también advierte que la autocensura se ha consolidado como una estrategia para reducir riesgos personales y laborales de los comunicadores, mientras el exilio de periodistas continúa creciendo, especialmente en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, donde cientos de profesionales han tenido que abandonar sus países para proteger su vida o su libertad.
En el caso de Nicaragua, el estudio detalla que continúa representando el escenario más extremo de supresión de la libertad de prensa en la región, marcado por el cierre y la confiscación de medios, la persecución judicial, el exilio masivo de periodistas y la aparición de casos de persecución transnacional contra quienes ya se encuentran fuera del país.
Mientras que para Costa Rica, el informe identifica una consolidación de la confrontación entre el Poder Ejecutivo y la prensa, así como un desplazamiento desde la estigmatización discursiva hacia formas más complejas de presión institucional.
Aunque este país mantiene un marco jurídico e institucional que continúa funcionando como contrapeso democrático, el estudio advierte un incremento de las tensiones entre el poder político y los medios de comunicación.