El Gobierno de Chile dijo este jueves que el país suramericano «cuenta con una sólida institucionalidad laboral» y que «negociará» con Estados Unidos para ser excluido de la lista de las 60 economías a las que la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, impuso nuevos aranceles por supuestamente no combatir el trabajo forzoso.

Chile cuenta con una sólida institucionalidad laboral, un marco regulatorio robusto y un firme compromiso con la prevención y erradicación del trabajo forzoso, respaldado por el cumplimiento de los convenios internacionales suscritos por el país en esta materia, indicó la Cancillería chilena en un comunicado.

También agregó que «el Gobierno de Chile considera que la aplicación de esta medida a nuestro país no se condice con estos estándares ni con los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos presentados durante todo el proceso de esta investigación».

La oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, anunció este jueves nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones procedentes de 60 países y economías, incluido Chile, justificándose en una investigación sobre «esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso».

La medida, que afecta también a Brasil, México, India, Japón o la Unión Europea (UE), llega a horas de que expire el actual arancel global temporal del 10 % impuesto por Washington y representa una nueva fase en la guerra comercial impuesta por Trump desde abril de 2025.

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Los nuevos aranceles, que en Chile serán del 12,5 %, derivan de investigaciones iniciadas por la oficina de Greer en marzo, bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense, para determinar si las políticas y prácticas de esos países, relacionadas con la prohibición de importar bienes producidos mediante trabajo forzoso, perjudican a trabajadores y empresas estadounidenses.

El Gobierno de Chile continuará resguardando los intereses del país y de sus exportadores, manteniendo el diálogo y negociaciones con las autoridades estadounidenses a través de los canales institucionales existentes y desplegando las gestiones políticas y técnicas necesarias para seguir avanzando en mejores condiciones de acceso (al mercado estadounidense)», agregó el comunicado.

De acuerdo con la Cancillería chilena, la medida deja fuera al cobre, el principal producto de exportación chileno hacia Estados Unidos.

Durante 2025, las exportaciones chilenas a Estados Unidos sumaron 17.741 millones de dólares, de los cuales 9.412 millones correspondieron a productos mineros.

Sí afecta, en cambio, al salmón, la fruta, el vino o distintos productos derivados de la madera.

El presidente de Chile, el ultraconservador José Antonio Kast, es uno de los aliados de Trump y, al llegar al poder, en marzo pasado, se integró a la iniciativa ‘Escudo de las Américas’, lanzada ese mismo mes por el presidente estadounidense para combatir el crimen organizado transnacional y contrarrestar la influencia de China en el hemisferio occidental.

Chile es uno de los tres países de América Latina —junto a Perú y Costa Rica— que tienen Tratados de Libre Comercio (TLC) tanto con China como con Estados Unidos.

China es el principal socio comercial de Chile y Estados Unidos, su mayor inversionista extranjero, por lo que mantener los equilibrios entre ambas potencias se ha convertido en uno de los principales retos diplomáticos y económicos de Kast.

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