Nairobi. – El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus, y el responsable de la agencia de salud pública de la Unión Africana (UA), Jean Kaseya, viajarán el próximo 2 de agosto al este de la República Democrática del Congo (RDC) para reforzar el apoyo al país en la lucha contra el ébola, informó este jueves el dirigente sanitario panafricano.

Visita a Ituri y reunión con Tshisekedi

En rueda de prensa virtual, Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África), indicó que Tedros y él se reunirán con el presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, antes de trasladarse a la provincia de Ituri —epicentro del brote— y luego a la capital de la vecina Uganda, Kampala.

Regresaré a la RDC el 2 de agosto, acompañado por el Dr. Tedros. Nos reuniremos con el presidente y después nos trasladaremos durante dos días a Bunia, antes de viajar a Kampala. Debemos encontrar la mejor manera de seguir apoyando al país para frenar este brote”, afirmó Kaseya.

La RDC elevó hoy a 1,521 el número de muertos y a 3,442 los casos confirmados de ébola por el brote, declarado el 15 de mayo pasado, que amenaza con convertirse en el segundo con más contagios registrados de la historia, que entre 2018 y 2020 causó 2.299 muertes y 3,481 contagiados, aunque ambos siguen por detrás del que golpeó a África Occidental entre 2014 y 2016, con unos 11,000 muertos y 28,000 infecciones.

Tras 11 semanas, el brote de África Occidental de 2014 registraba 454 casos confirmados y 279 fallecidos. Miren dónde estamos ahora: las cifras actuales son siete veces superiores a las de entonces. Por eso reiteramos que se trata de una crisis de extrema gravedad”, añadió el funcionario.

Cifras del brote y falta de control

De acuerdo con los últimos datos de los CDC de África, el 80 % de los nuevos contagios en Ituri no están vinculados a contactos estrechos, y al menos el 60 % de los fallecimientos se producen en las propias comunidades.

«Esto significa que hoy no estoy en condiciones de decirles que tengamos el control total de la situación”, subrayó Kaseya.

Entre los principales motivos se encuentra la inseguridad. El director general denunció que trabajadores sanitarios han sufrido ataques de grupos rebeldes y debieron replegarse a Bunia.

Además del ébola, el este de la RDC está sumido en un conflicto desde 1998, con más de un centenar de grupos subversivos y el Ejército, pese a la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco).

Hasta el momento, cinco provincias congoleñas se han visto afectadas por el ébola: Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Haut-Uele (este), así como Tshopo (centro-norte), desde donde la infección cruzó la frontera hacia Uganda.

Tras dar de alta al último paciente el pasado 16 de julio, el país se declaró libre de ébola al completar la cuenta atrás de 42 días sin nuevos contagios. En total, la nación contabilizó 20 casos confirmados —15 de ellos importados de la RDC— y dos fallecimientos.

La epidemia se corresponde con la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la OMS, que considera «alto» el riesgo de expansión del brote en África subsahariana y «bajo» a escala global.