Un residente permanente de Estados Unidos, que fue deportado a Trinidad y Tobago tras pasar siete meses bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), inició acciones legales contra el Gobierno estadounidense por negligencia médica y malos tratos durante su detención.

Elton Purvis, padre de nueve hijos estadounidenses y residente permanente legal desde hacía más de tres décadas, regresaba a EE.UU. para asistir a la graduación de dos de sus hijos cuando fue detenido por agentes del ICE en mayo de 2025 en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston, según los documentos legales.

Purvis, un religioso rastafari que padece diabetes tipo 1, presentó este jueves, a través de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) de Texas, un reclamo al amparo de la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios (Federal Tort Claims Act, FTCA), con el que busca una compensación económica por presunta negligencia médica, abuso de proceso y daño emocional intencional.

Estar detenido destruyó mi fortaleza. Sentía que intentaban matarme», afirmó Purvis en un comunicado difundido por la ACLU. «Muchas veces supe que estaba al borde de sufrir un shock diabético y tenía que suplicar atención médica», añadió.

Según el documento presentado hoy, Purvis fue detenido por el ICE el 13 de mayo de 2025 y permaneció bajo custodia en el centro de procesamiento de Pearsall, en el sur de Texas, hasta el 6 de diciembre, cuando fue deportado a Trinidad y Tobago.

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El reclamo sostiene que, pese a requerir controles médicos constantes, tratamiento para la malaria, insulina y una dieta acorde con sus necesidades médicas, religiosas y alimentarias, las autoridades migratorias le negaron de forma reiterada el acceso a medicamentos, atención especializada y alimentos adecuados.

De acuerdo con el documento, Purvis fue hallado inconsciente en al menos tres ocasiones debido a episodios graves de hipoglucemia y fue hospitalizado varias veces por complicaciones relacionadas con su diabetes.

También, asegura que los agentes ignoraron reiteradamente sus solicitudes de atención médica cuando presentaba síntomas de una crisis diabética y que tardó casi dos semanas en recibir tratamiento para la malaria que padecía cuando fue detenido.

Asimismo, sostiene que, pese a las indicaciones médicas, no recibió regularmente la insulina que necesitaba; fue privado de consultas con especialistas y sufrió durante más de dos meses diarrea severa sin recibir un diagnóstico ni un tratamiento adecuados.

El documento también detalla que Purvis no recibió alimentos que se ajustaran a sus restricciones alimenticias por motivos religiosos y de su diabetes. En ocasiones, dependió del pan de maíz que le daban otros detenidos para evitar sufrir nuevos episodios de hipoglucemia, según el recurso.

La ACLU de Texas aseguró que el caso forma parte de una iniciativa nacional mediante la cual sus filiales presentaron 53 reclamos en 17 estados y el Distrito de Columbia para denunciar presuntos abusos cometidos por agentes federales de inmigración durante el segundo mandato del presidente, Donald Trump.

Desde que el republicano asumió la Presidencia, al menos 55 personas han fallecido en centros de detención migratoria; 22 de ellas en 2026, una cifra que ha provocado el rechazo entre organismos internacionales, incluyendo la ONU, la cual ha solicitado una investigación independiente. 

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