Nairobi.- Al menos 50 presos se fugaron de la prisión de la localidad de Luebo, en la provincia congoleña de Kasai, en el centro-sur de la República Democrática del Congo (RDC), lo que dejó sus instalaciones vacías, informaron las autoridades locales.

No queda ningún preso dentro del recinto de la prisión. Nos encontramos en una situación de inseguridad», declaró el sábado el administrador de Luebo, Jean Tshiawuke wa Tshiawuke, según recogieron este domingo medios locales.

Hombres armados se desplazan en una camioneta equipada con armamento pesado.

Sospechas de complicidad en la fuga

Tshiawuke dijo que incluso los reclusos considerados peligrosos lograron huir del centro penitenciario en una acción que se sospecha que contó con la colaboración de algunos agentes de los servicios de seguridad de la prisión.

La fuga tuvo lugar durante la noche del jueves al viernes pasados, cuando los fugitivos lograron forzar los accesos de la prisión y huyeron tras robar tres armas.

Por todo ello, el administrador territorial pidió a los servicios de seguridad localizar a los fugitivos e invitó a la población a denunciar o detener a cualquier preso fugado que vean en la zona.

Antecedentes de fugas en cárceles congoleñas

Las fugas de las cárceles congoleñas son un problema recurrente en el país, y el episodio reciente más grave tuvo lugar en septiembre de 2024, cuando al menos 129 personas murieron durante un intento de fuga de la prisión central de Makala, la más grande de la RDC y situada en Kinsasa.

Esta misma cárcel fue escenario, en 2017, de una fuga masiva de unos 4.500 presos durante el asalto efectuado contra el penal por seguidores de la secta Bundu Dia Kongo para liberar a su líder, Mwana Nsemi.

La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta desde hace años una grave crisis en su sistema penitenciario, caracterizada por el hacinamiento, la escasez de recursos, el deterioro de las infraestructuras y la falta de personal de seguridad.

«Organismos internacionales y defensores de derechos humanos han advertido que estas condiciones favorecen las fugas de reclusos y dificultan el control de los centros penitenciarios».

Otro antecedente relevante se registró en 2017, cuando alrededor de 4.500 reclusos escaparon de la prisión de Makala durante un ataque perpetrado por seguidores de la secta Bundu Dia Kongo, que buscaban liberar a su líder, Mwana Nsemi. Ese episodio es considerado una de las mayores fugas carcelarias registradas en África.

Las autoridades congoleñas han anunciado en varias ocasiones planes para reforzar la seguridad de las cárceles y modernizar el sistema penitenciario. Sin embargo, la persistencia de conflictos armados en distintas regiones, la limitada capacidad del Estado y las denuncias de corrupción continúan representando importantes desafíos para el control de los centros de reclusión y la prevención de nuevas evasiones.

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