La nueva erupción del volcán Fuego de Guatemala dejó cerca de 29.000 personas afectadas y otras 1.400 evacuadas y albergadas, dijeron este martes las autoridades, que están alertas ante la posibilidad de deslaves violentos de lodo y rocas incandescentes en las próximas horas debido a la previsión de lluvias en la cadena volcánica.
El volcán, situado a 50 kilómetros de la capital guatemalteca, «está en su fase explosiva más crítica, con flujos piroclásticos que alcanzan un recorrido de hasta siete kilómetros», dijo el director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), Edwin Rojas.
El volcán de Fuego de Guatemala comenzó desde el domingo con una constante actividad explosiva que se ha ido en incremento, con magma, columnas de gas y la caída de cenizas; estas últimas con una dispersión a distancias de hasta 130 kilómetros en dirección al sur y suroeste del cono volcánico, según los últimos reportes.
Ahora, se prevé que la actividad del volcán, de 3.763 metros de altura y el más activo de Centroamérica, podría durar otras 72 horas.
Además, las autoridades advierten que el riesgo en la zona volcánica podría complicarse en las próximas horas debido al ingreso de dos nuevas ondas del este, que provocarán lluvias en la cadena volcánica, lo que podría desencadenar violentos lahares o correntadas de lodo y rocas incandescentes a través de barrancas.
La secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Claudinne Ogaldes, detalló que la emergencia impacta de forma directa a 18 comunidades de las provincias de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla.
En esas zonas cercanas al volcán, se elevaron los niveles de alerta de naranja a roja para evacuar a las familias en riesgo hacia los cinco refugios habilitados por las municipalidades.
Ante esta situación, el Ministerio de Educación decidió suspender las clases presenciales en las comunidades más cercanas al volcán, mientras que el Ministerio de Comunicaciones mantiene cerrada la ruta nacional que atraviesa varias poblaciones en las faldas de la estructura volcánica, para priorizar el paso de los equipos de rescate y evitar desgracias personales.
La última erupción significativa del coloso se registró el 9 de marzo de 2025, y la más mortal fue el 3 de junio de 2018, con saldo de 202 muertos y al menos 229 desaparecidos, además de miles de dólares en pérdidas materiales.