El presidente Luiz Inácio Lula da Silva será el único de los trece candidatos que disputarán las elecciones presidenciales de octubre en Brasil con el respaldo formal de una coalición de partidos, mientras que los otros doce concurrirán únicamente con el apoyo de sus propias formaciones.
Será la primera vez en las últimas diez elecciones presidenciales brasileñas en que tan solo un candidato contará con el apoyo de más de un partido.
La composición de las candidaturas se desprende de los resultados de las convenciones partidarias, cuyo plazo concluyó el miércoles, aunque aún puede sufrir modificaciones, ya que los partidos tienen hasta el próximo 15 de agosto para registrar oficialmente sus candidaturas ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), instancia que posteriormente deberá validar las postulaciones.
Lula concentra la única coalición
Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), buscará la reelección con el apoyo de otras seis importantes formaciones de izquierda: el Partido Socialista Brasileño (PSB), el Partido Democrático Laborista (PDT), el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), el Partido Verde (PV), el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y el partido Rede Sustentabilidad.
Ese amplio apoyo le permitirá disponer del mayor tiempo de propaganda electoral gratuita en radio y televisión.
Según cálculos citados por la prensa brasileña, el espacio del mandatario será aproximadamente un 20 % superior al del senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), al que los sondeos señalan como su principal rival y que concurrirá sin apoyo de formaciones aliadas.
El tiempo de propaganda gratuita en radio y televisión se distribuye de acuerdo con la representación de los partidos en la Cámara de Diputados.
Por ello, las alianzas electorales suelen ser determinantes para ampliar la exposición de los candidatos durante la campaña.
Ventaja en propaganda electoral
En las elecciones de octubre, tan solo Lula, Flávio Bolsonaro, Ronaldo Caiado (del derechista Partido Social Democrático) y Augusto Cury (del conservador Partido Avante) tendrán acceso a esos espacios, ya que los partidos de los demás aspirantes no alcanzaron la cláusula de desempeño establecida por la legislación electoral.
De acuerdo con las candidaturas anunciadas hasta el cierre de las convenciones, además de Lula y Flávio Bolsonaro, los aspirantes a la Presidencia son los líderes derechistas Ronaldo Caiado (PSD), Romeu Zema (Partido Novo), Augusto Cury (Avante), Renan Santos (Missão), Clariana Barao (Democracia Cristiana) y Wilson Grassi (Partido Demócrata).
También fueron postulados como candidatos presidenciales en las convenciones de sus partidos Leonardo Avalanche (Partido Renovador Laborista Brasileño, PRTB), Edmilson Costa (Partido Comunista Brasileño, PCB), Hertz Dias (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado, PSTU), Rui Costa Pimenta (Partido de la Causa Operaria) y Samara Martins (Unidad Popular, UP), todos de minúsculas formaciones de izquierda.
«En todos los casos, salvo el de Lula, las fórmulas fueron registradas únicamente con candidatos y candidatos a vicepresidente del mismo partido».
La ausencia de alianzas nacionales refleja la decisión de las principales formaciones de centroderecha, que son mayoritarias en el Congreso, como União Brasil, Partido Progresistas, Republicanos y Podemos, de mantenerse neutrales en la disputa presidencial.
Flávio Bolsonaro intentó negociar alianzas con todos estos partidos y llegó a ofrecerles la indicación del candidato a vicepresidente, pero todos prefirieron darle prioridad a la disputa por los escaños en el Congreso e ignorar las presidenciales.
- Esa estrategia les permite dar prioridad a las campañas por la elección de gobernadores, senadores y diputados.
- Según analistas, este fenómeno responde al fortalecimiento del Congreso frente al Poder Ejecutivo y a las reformas electorales de los últimos años, que redujeron la dependencia de los partidos respecto de las alianzas presidenciales para garantizar su supervivencia política y financiera.