El Parlamento de Libia condenó este jueves el «silencio» de la misión de la ONU en el país (UNSMIL), tras los enfrentamientos armados del pasado martes en la localidad de Surman, entre milicias afines al Gobierno de Unidad Nacional (GUN), que administra el oeste, bajo el liderazgo del primer ministro Abdelhamid Dbeiba.
Según diversos medios locales, el combate se saldó con ocho muertos y varias decenas de heridos, aunque las autoridades gubernamentales no brindaron cifras ni se refirieron al enfrentamiento, que fue detenido por la Brigada 52 de Infantería del oeste de Libia —fuerza destinada a contener choques entre milicias— menos de 12 horas después de su comienzo.
Críticas del Parlamento a la UNSMIL
El Parlamento —afín a la administración del este, tutelado por el mariscal Jalifa Haftar— manifestó en un comunicado que es «sorprendente el silencio de la UNSMIL ante estos eventos y la ausencia de cualquier comunicado que exprese la solidaridad con los civiles, que reafirme su derecho a la seguridad y la paz».
La institución destacó que la «falta de una postura» por parte de la misión «no se alinea con la naturaleza de las tareas que le han sido encomendadas y genera preguntas legítimas sobre el grado de cumplimiento de su rol en tales circunstancias».
La UNSMIL fue creada por el Consejo de Seguridad en 2011 para apoyar a las autoridades y al pueblo libio a lograr la paz, unificar las instituciones del Estado y organizar elecciones nacionales inclusivas para superar la división política del país.
Bajo esta premisa, el Parlamento consideró «inadmisible» que «eventos de esta naturaleza pasen sin una posición clara» por parte de la misión, así como de instituciones nacionales, que tampoco se refirieron al violento choque armado.
Exigencia de medidas al Consejo Presidencial
Por otra parte, exigió al Consejo Presidencial —que funciona como Jefatura de Estado encargada— «una posición clara y medidas efectivas que reflejen su deber de proteger a los ciudadanos y preservar la seguridad pública».
El pasado mayo se produjo, en la misma zona, un intenso choque entre grupos armados, que duró unas 12 horas y que se cobró la vida de, al menos, cuatro personas, y dejó más de 30 heridos y cuantiosos daños materiales.
Fue el enfrentamiento más duro de 2026 en Libia, y el primero desde los combates registrados entre el 12 y el 14 de mayo de 2025, que acabaron con una docena de muertos y varios heridos.
- Desde 2014, tras las últimas elecciones legislativas, Libia está sumida en una profunda crisis, con episodios violentos recurrentes y dividida institucionalmente, con el GUN al frente del oeste y Haftar del este.
- La ONU y Estados Unidos buscan la unificación, con la celebración de unas elecciones que acaben con la crisis que comenzó en 2011, con el derrocamiento de Muamar Gadafi, pero los avances son lentos y escasos.
Los recientes enfrentamientos vuelven a evidenciar la fragilidad de la situación de seguridad en el oeste de Libia, donde la presencia de múltiples grupos armados y la falta de una estructura militar unificada continúan alimentando episodios de violencia.
A pesar de los esfuerzos de mediación impulsados por organismos internacionales, las disputas entre facciones rivales siguen representando uno de los principales obstáculos para la estabilidad del país.
Analistas consideran que la persistente división política e institucional entre las administraciones del este y el oeste dificulta la consolidación de un proceso de reconciliación nacional y retrasa la celebración de elecciones presidenciales y legislativas. Esta situación ha favorecido la continuidad de estructuras paralelas de poder y el fortalecimiento de actores armados con influencia en distintas regiones del territorio libio.