Un sismo de magnitud 5 sacudió este jueves la región Junín, en el centro de Perú, y causó alarma entre la población, pues registró una medida similar al terremoto del pasado 18 de julio, que dejó cinco personas fallecidas en la misma región andina, según informó el Centro Sismológico Nacional.
El movimiento telúrico se sintió a las 13:57 horas (18:57 GMT), con epicentro a diecinueve kilómetros al suroeste del distrito de Chupaca, en la provincia del mismo nombre, en Junín, y a una profundidad de nueve kilómetros.
Asimismo, el reporte oficial agregó que el sismo tuvo una intensidad de V en Chupaca, lo cual explica que los pobladores hayan salido a la calle a buscar refugio.
Réplicas y daños tras el sismo del 18 de julio
Algunos expertos comentaron —en redes sociales— que se trata de la décima quinta réplica del terremoto del pasado 18 de julio en Junín, que tuvo una magnitud de 5.1 y que, en esta ocasión, se han reportado derrumbes en laderas inestables de la cordillera occidental del valle del Mantaro.
El sismo del pasado día 18, que tuvo una réplica de magnitud 3,7 y que se sintió tan solo diecisiete minutos después, afectó principalmente a los distritos de Chongos Bajo, San Juan de Iscos, Ahuac, Huancayo, Chupuro, Huayucachi, Viques y Huacrapuquio.
- Las víctimas mortales se registraron en Chongos Bajo, donde se reportó el fallecimiento de tres hombres y dos mujeres, entre ellas dos adultos mayores y un joven de diecisiete años, según el reporte oficial de la Defensa Civil.
- El movimiento telúrico de hace veinte días también dejó 32 personas heridas, 398 damnificadas y 180 afectadas; además de 52 viviendas destruidas, 43 inhabitables y 74 afectadas, según cifras oficiales.
Heridos y viviendas afectadas
Perú está ubicado en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se produce un 80 % de la actividad sísmica mundial, y el más reciente terremoto devastador en este país andino se produjo en 2007, en la sureña región Ica, con una magnitud de 7.9, y que dejó unas quinientas personas muertas y millonarias pérdidas materiales.
«Los recientes enfrentamientos en Surman reflejan la persistente inestabilidad que enfrenta Libia, donde las tensiones entre grupos armados continúan representando un desafío para las autoridades y para los esfuerzos internacionales orientados a consolidar un proceso de paz duradero.»
«Diversos analistas coinciden en que la falta de consenso entre las instituciones rivales del este y el oeste del país sigue dificultando la organización de elecciones nacionales, consideradas un paso fundamental para avanzar hacia la reunificación política y fortalecer la gobernabilidad.»
En este contexto, distintos sectores han reiterado el llamado a reforzar los mecanismos de diálogo y mediación para evitar nuevos episodios de violencia, al tiempo que insistieron en la necesidad de proteger a la población civil y preservar la estabilidad en las zonas afectadas por los enfrentamientos.
La reacción del Parlamento pone de manifiesto las crecientes tensiones entre las instituciones rivales que ejercen el poder en Libia, en un escenario marcado por la fragmentación política y la competencia por el control territorial.
Mientras continúan los llamados internacionales para reactivar el proceso de diálogo, la persistencia de enfrentamientos entre grupos armados mantiene en vilo a la población y dificulta los esfuerzos para alcanzar una solución política estable y duradera.