Las primeras luces del día mostraron este martes con mayor claridad las heridas que dejó en Cali el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la víspera la mayor parte de Colombia y causó al menos 169 muertes, 85 de ellas en esta ciudad.

El terremoto ocurrió a las 07:34 hora local (12:34 GMT), con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y, 24 horas después, la magnitud de la tragedia va en aumento a medida que las autoridades examinan edificaciones averiadas o completamente destruidas por la fuerza de la naturaleza.

El amanecer reveló techos desplomados, paredes partidas, viviendas inhabitables y calles en las que todavía se busca a quienes quedaron atrapados entre los escombros.

La noche y la madrugada en Cali, capital del departamento de Valle del Cauca, transcurrieron entre sirenas, luces de vehículos de emergencia y familias que prefirieron permanecer en las calles ante el temor de regresar a sus viviendas. La zozobra se instaló en una ciudad que permaneció despierta y pendiente de las réplicas y de las noticias de los suyos.

Barrios de Cali bajo búsqueda y ruina

En Ciudad Capri, un barrio donde colapsó un conjunto de apartamentos, familiares permanecen cerca de los escombros a la espera de noticias. En la carrera 56, frente a la Plaza de Toros Cañaveralejo, la búsqueda se concentra entre edificaciones destruidas, mientras personas preguntan por niños, abuelos y otros familiares que quedaron atrapados.

La emergencia golpeó sectores como Capri, La Alameda, Pampalinda, La Guadalupe, la Calle Quinta y Nueva Tequendama, además de zonas periféricas como Alto Nápoles, Los Chorros y Las Palmas, entre otros barrios.

En todas esas zonas, el paisaje se repite: casas destruidas, paredes rasgadas por la fuerza del temblor, ventanas destrozadas, muebles sepultados y viviendas que ya no ofrecen condiciones para ser habitadas.

Miles de caleños pasaron la noche en albergues temporales instalados en la Plazoleta Jairo Varela, la Escuela Nacional del Deporte, la Cancha de Hockey y el Diamante de Béisbol.

Los equipos de rescate continúan trabajando contrarreloj. La Policía desplegó un componente especializado en búsqueda y rescate urbano, que se sumó a unidades de Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja y organismos locales.

Estamos poniendo todas nuestras capacidades institucionales, humanas y técnicas al servicio de los caleños para proteger la vida y apoyar la superación de esta emergencia», manifestó el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, brigadier general Herbert Benavidez.

Daños y colapso en municipios del Valle

La tragedia en los pueblos del Valle, en Dagua, municipio situado en la ruta que comunica a Cali con la ciudad portuaria de Buenaventura, la alcaldesa Karol Villarejo informó de cuatro fallecidos, 300 viviendas afectadas, 80 colapsadas y 28 derrumbes. El municipio permanece sin energía y con dificultades de comunicación.

No tenemos energía, no tenemos señal de celular, la situación es crítica y en el hospital municipal nos ha tocado adecuar un parque aledaño para atender a las personas», expresó Villarejo.

En Roldanillo, más de 1.000 viviendas resultaron afectadas y dos personas murieron, entre ellas el concejal Juan Carlos García.

La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, informó de graves daños en varios municipios del norte del departamento, como El Cairo, El Águila y Argelia.

En El Cairo, según su información, cerca del 80 % de las casas del municipio colapsaron, mientras que los hospitales de El Águila y Argelia sufrieron daños que obligaron a montar otros de campaña.

En Buenaventura, principal puerto del país en el Pacífico, las autoridades preparaban el envío de medicamentos, carpas, alimentos y elementos de aseo para las comunidades afectadas.

Cali volvió a recibir la luz del día, pero no amaneció solamente entre ruinas: amaneció contando a sus muertos, buscando a sus desaparecidos y tratando de entender cómo reconstruir una vida que, en apenas unos minutos, quedó partida entre los escombros.

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