Saná.- Al menos 27 rebeldes chiíes hutíes murieron y otros 19 resultaron heridos en cuatro días de ataques lanzados por las fuerzas gubernamentales yemeníes contra posiciones militares de los insurgentes en el frente costero del mar Rojo, informaron este jueves medios militares.

Ataques en Al Barh, Taiz

Según el comunicado, varios vehículos militares y equipos de los insurgentes resultaron incendiados e inutilizados.

«Los hutíes, como es habitual, no se han pronunciado ante esta información».

Combatiente armado junto a una ametralladora montada en Yemen, donde nuevos ataques intensifican el conflicto.

Escalada militar y alerta de la ONU

Los combates entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes se intensificaron en varios frentes del oeste y sur del Yemen durante las últimas 24 horas, con enfrentamientos en la provincia de Taiz, mientras los insurgentes redoblaron sus ataques en el mar Rojo, informaron este jueves fuentes militares a EFE.

Hoy mismo, el enviado especial de la ONU para el Yemen, Hans Grundberg, insistió ante el Consejo de Seguridad en que el país afronta actualmente el mayor riesgo de vivir un conflicto a gran escala desde la tregua acordada en 2022.

El conflicto de Yemen se remonta a 2014, cuando los rebeldes hutíes, un movimiento chií respaldado políticamente por Irán, tomaron la capital, Saná, y posteriormente extendieron su control sobre amplias zonas del norte y oeste del país.

La ofensiva provocó la salida del Gobierno reconocido internacionalmente y dio paso, en 2015, a la intervención de una coalición encabezada por Arabia Saudí en apoyo de las autoridades yemeníes.

Durante años, los enfrentamientos entre los hutíes y las fuerzas gubernamentales dejaron al país dividido y provocaron una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Actualmente, más de la mitad de la población enfrenta inseguridad alimentaria aguda y millones de personas continúan dependiendo de asistencia humanitaria.

Un punto de inflexión se produjo en abril de 2022, cuando las partes aceptaron una tregua auspiciada por Naciones Unidas. Aunque el acuerdo expiró formalmente meses después, permitió una reducción importante de los combates a gran escala y abrió un período de relativa calma entre los hutíes y el Gobierno reconocido internacionalmente.

Sin embargo, esa estabilidad comenzó a deteriorarse nuevamente. Durante 2026 se han registrado movimientos militares y enfrentamientos en distintos frentes, mientras las posiciones de las fuerzas gubernamentales y de los hutíes han vuelto a reforzarse. En julio, fuentes consultadas por Reuters ya advertían que Yemen se encontraba cerca de una nueva guerra abierta, con acumulación de fuerzas en zonas estratégicas.

La tensión se ha concentrado especialmente en la costa occidental y el mar Rojo, donde actúa la Resistencia Nacional, encabezada por Tariq Saleh y alineada con el Gobierno reconocido internacionalmente.

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