El primer ministro libanés, Nawaf Salam, respondió este sábado a Israel después del ataque aéreo en el sur, al señalar que los siete muertos por esa acción «no son infraestructura militar».
Los siete mártires del ataque aéreo israelí contra el pueblo de Ansar no son infraestructura militar, ni los niños y mujeres asesinados en él son objetivos militares», afirmó en su cuenta oficial de X.
Hizo hincapié en que la responsabilidad de lidiar con cualquier estructura militar, «si la hubiera», en territorio libanés, «recae exclusivamente en el Estado libanés, a través del Ejército libanés y sus instituciones legítimas, y su existencia no otorga a Israel el derecho a violar el territorio libanés ni a poner en peligro a la población civil».
Ataque en Ansar y balance de víctimas
Esta mañana, el Ejército israelí lanzó un ataque aéreo contra una vivienda en Ansar, en el sur del país mediterráneo, y uno de los peores desde finales del pasado junio, al alegar que era una «infraestructura» del grupo chií libanés Hizbulá.
La escalada israelí que la ciudad de Nabatieh, el pueblo de Ansar, Deir Zehrani y las aldeas vecinas han presenciado desde el amanecer de hoy.
Acompañada de intensos ataques aéreos y bombardeos, así como de la intimidación a los residentes en sus hogares, es un asunto de suma gravedad que socava los esfuerzos por estabilizar la situación en el sur», afirmó el jefe de Gobierno.
Por ello, llamó a Israel a que detenga esta escalada: «La seguridad de nuestro pueblo y su derecho a la vida en su tierra no son negociables».
Condena libanesa y presión sobre la tregua
Por su parte, el presidente libanés, Joseph Aoun, condenó en un comunicado este ataque y «las reiteradas violaciones del acuerdo marco, la labor del grupo de coordinación militar y el derecho internacional humanitario, que protege a los civiles, que provocaron el martirio de una familia entera».
Consideró la acción israelí como «un claro mensaje al proceso de negociación y a los esfuerzos estadounidenses por implementar dicho acuerdo», en referencia a la ronda de conversaciones directas que Israel y el Líbano llevan a cabo, con mediación de Washington.
Hasta el momento, Hizbulá no ha reaccionado ante esta información.
A finales del pasado junio, Israel y el Líbano firmaron un acuerdo marco, mediado por Estados Unidos, en el que cesaban las hostilidades mientras negociaban una paz duradera en el país árabe.
Entre los puntos acordados, se estipula la retirada gradual de Israel de varias áreas del sur del Líbano que las tropas israelíes han ocupado en el marco de su invasión, a las que el texto rubricado se refiere como «zonas piloto».
Pese a ese pacto y, aunque la violencia se ha reducido significativamente, Israel ha continuado con sus ataques contra el sur del país árabe.
