Un estudio registró 69 especies de pequeños mamíferos no voladores en el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay, una zona protegida de Ecuador, el doble de las conocidas previamente en el lugar, según informó este jueves el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio).

El corredor conecta a dos parques nacionales y está ubicado entre la cordillera de los Andes y la cuenca amazónica. Además, es considerado como punto estratégico de importancia biológica, con una alta densidad de especies únicas y cuencas hidrográficas.

Entre 2016 y 2024, investigadores del Inabio, del Instituto de Diversidad y Evolución Austral, de la Universidad Central del Ecuador, de la Fundación EcoMinga, de la Red de Protección de Bosques Amenazados y Fundación Oscar Efrén Reyes realizaron expediciones en una decena de localidades de la cuenca alta del río Pastaza, lo que les permitió documentar directamente 51 especies.

Mientras que las 18 restantes fueron incorporadas mediante registros bibliográficos y observaciones complementarias.

Las 69 especies representan el doble de las aproximadamente 35 conocidas anteriormente en los alrededores de esta región. Predominan los roedores, con 47 especies, equivalentes al 68,11 % del total registrado.

La investigación también identificó 16 especies endémicas, que representan el 23,11 % de las especies de pequeños mamíferos endémicos registradas para Ecuador, entre las que están la ‘Rhagomys septentrionalis’ y la ‘Rhipidomys albujai’, roedores que forman parte de la Lista Roja de Mamíferos del país.

El estudio señala, además, que el 25 % de las especies registradas enfrenta algún grado de amenaza, de acuerdo con los criterios nacionales de conservación, lo que para los investigadores «refuerza la necesidad de mantener y fortalecer la protección de estos ecosistemas», aseguró el Inabio.

Los autores concluyen que el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay constituye un «centro irremplazable de diversidad taxonómica y funcional en los Andes tropicales», y advierten que la conservación no debería limitarse a proteger determinados sitios aislados, sino que debe garantizar la conectividad entre las diferentes áreas, desde los bosques de menor elevación hasta los ecosistemas de alta montaña.