Con velas, oraciones y cánticos cristianos, cientos de colombianos rindieron homenaje este viernes a las 331 personas que murieron el pasado 10 de agosto en el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el centro y suroeste del país, que también deja 4.449 heridos y al menos 406.963 damnificados.

El acto denominado ‘Oración por Colombia y gran velatón por las víctimas y familias afectadas en el terremoto’ se realizó en la céntrica Plaza de Bolívar de Bogotá y congregó a cientos de asistentes, entre ellos el presidente, Abelardo de la Espriella, y la primera dama, Ana Lucía Pineda.

La primera dama agradeció a los donantes internacionales que han enviado al menos 640 toneladas de ayuda humanitaria para atender a los damnificados, así como a los nacionales, que en el caso de Bogotá han recolectado unas 2.640 toneladas.

Gracias a cada donante, a los voluntarios, a las empresas, a las organizaciones y a todas las personas que tendieron su mano e hicieron posible llegar a los territorios afectados con gestos de amor, ayudas humanitarias y acompañamiento psicológico», manifestó Pineda.

El acto se prolongó por cerca de tres horas, donde el componente religioso fue protagonista, tal como aconteció el 7 de agosto, cuando De la Espriella tomó posesión del cargo en una ceremonia donde la religión fue protagonista.

A diferencia del 7 de agosto, este viernes en la Plaza de Bolívar solo hubo intervenciones de líderes de iglesias cristianas y del catolicismo.

El acto ecuménico de hoy también fue el primero del mandatario abierto al público desde el acto de investidura del pasado 7 de agosto en Cali, y, aunque se tenía previsto que De la Espriella se dirigiera a los asistentes a la plaza, la lluvia impidió que así fuera porque el evento finalizó antes de lo previsto.