Nairobi. – Al menos ocho personas han muerto y otras nueve han resultado heridas tras una estampida humana ocurrida durante una concentración religiosa en Buyumbura, la capital de Burundi, informaron fuentes policiales.
El incidente se produjo la noche del pasado sábado, al término de un encuentro del movimiento “Kanguka” (despierta, en kirundi, idioma oficial del país), dirigido por el predicador evangélico Chris Ndikumana, en las instalaciones de una escuela en el noreste de la ciudad.
Cómo ocurrió la estampida en Buyumbura
Las primeras investigaciones de la Policía Nacional de Burundi (PNB) indicaron que la tragedia se desencadenó cuando una multitud intentó abandonar el recinto simultáneamente a través de la puerta principal, según recogen medios locales este lunes.
La afluencia masiva superó la capacidad de la salida, lo que provocó el pánico, una gran estampida y daños en la valla perimetral del centro educativo.
Los equipos de emergencia realizaron una inspección de los centros de salud de la zona entre la tarde del sábado y la madrugada del domingo para confirmar el balance de víctimas.
Balance de muertos y heridos
En el Hospital Roi Khaled se registraron seis fallecimientos —cinco mujeres y un hombre—, mientras que otras cuatro personas permanecen bajo tratamiento médico; en tanto, en el Hospital Militar de Buyumbura se confirmó la muerte de otras dos mujeres y la atención a cinco heridos.
Ndikumana, cuyo canal de YouTube supera el millón de suscriptores, lidera el movimiento «Kanguka» y congrega habitualmente a multitudes en sus servicios religiosos en varios países de África, donde parte de sus seguidores le atribuyen la capacidad de curar enfermedades mediante la oración.
Las estampidas en eventos religiosos masivos son un fenómeno recurrente en el continente; uno de los antecedentes más graves destaca el ocurrido en 2020 en la vecina Tanzania, donde al menos 20 personas murieron en un servicio al aire libre al aglomerarse la multitud para recibir una unción con aceite bendito.
En 2022, otra avalancha causó la muerte de 31 personas en la ciudad nigeriana de Port Harcourt, durante un reparto de alimentos organizado por una iglesia, y en ese mismo año.
En Liberia, una estampida provocada por el ataque de un grupo de ladrones a fieles que salían de una reunión evangélica dejó al menos 29 muertos, entre ellos once niños.