Hace un año, las inundaciones desencadenadas por las fuertes lluvias que golpearon esta misma zona del país dejaron al menos 200 campesinos muertos.

Kabul.- Al menos 18 personas murieron y veinte resultaron heridas por las inundaciones repentinas que sufrieron en las últimas 48 horas más de una decena de provincias de Afganistán, y que arrasaron numerosas viviendas, terrenos agrícolas y caminos.

Desde el domingo, "las recientes inundaciones en más de diez provincias de Afganistán" causaron la muerte de 18 personas, además de "pérdidas financieras que incluyen decenas de casas residenciales, miles de acres de tierra agrícola y carreteras destruidas", dijo a Efe el portavoz del Ministerio de Gestión de Desastres, Mohammad Nasim Haqqani.

Según datos del ministerio, diez personas murieron por las inundaciones en la provincia de Maidan Wardak, en el centro del país, mientras que cinco fallecieron en la región oriental de Nangarhar y tres en la provincia oriental de Nuristán.

El ministerio también precisó que veinte personas resultaron heridas por las fuertes lluvias que azotaron durante el fin de semana el este de Afganistán.

Otras provincias afectadas fueron las orientales Panshir, Paktika, Kunar, Paktia y Parwan.

Varias de ellas ya sufrieron a principios de julio otro episodio de intensas lluvias e inundaciones que afectó al este de Afganistán y se saldó con al menos 57 muertos y 77 heridos.

Además, 2.250 casas residenciales, 12.000 acres (unas 4.800 hectáreas) de tierra agrícola, 100 presas agrícolas y siete kilómetros de caminos resultaron destruidos por la magnitud de las precipitaciones.

Hace un año, las inundaciones desencadenadas por las fuertes lluvias que golpearon esta misma zona del país dejaron al menos 200 campesinos muertos.

Este desastre, que tuvo lugar en plena ofensiva armada de los talibanes por tomar Kabul, afectó a un territorio que estaba en ese momento bajo el control de los fundamentalistas, lo que dificultó el envío de ayuda por parte del Gobierno

Afganistán sufre con frecuencia desastres naturales que ocasionan numerosas pérdidas humanas, como los corrimientos de tierra en los que murieron 2.000 personas en mayo de 2014 en el noreste de Afganistán, una situación agravada tras décadas de guerra.