Desde que el líder militar de Sudán, el general Abdelfatah al Burhan, perpetrara el golpe de Estado y declarara el estado de emergencia en el país, además de disolver todas las instituciones, decenas de miles de sudaneses han salido repetidamente a las calles para protestar contra la asonada y la junta militar.

Jartum.- Al menos veintitrés manifestantes perdieron la vida desde que el pasado 25 de octubre los militares perpetraran un golpe de Estado en Sudán, informó este lunes el opositor Comité de Médicos sudanés, que hace el recuento de víctimas y lesionados en las protestas.

El comité dijo, en un comunicado publicado en Facebook, que hasta el momento ha confirmado la muerte de veintitrés manifestantes, el último de ellos fallecido hoy tras ser herido el día de la asonada por un disparo en el cuello.

La víctima, identificada como Omar Abdalá Adam, estaba recibiendo tratamiento desde hace tres semanas en el hospital Royal Care de Jartum.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) aseguró, en un comunicado, que tres de los fallecidos eran menores de edad, en concreto, "una niña de 14 años y dos chicos de 15 y 17".

"El uso de una fuerza excesiva contra los manifestantes pacíficos es inaceptable y tiene un gran impacto sobre los niños y los jóvenes", criticó el organismo.

Desde que el líder militar de Sudán, el general Abdelfatah al Burhan, perpetrara el golpe de Estado y declarara el estado de emergencia en el país, además de disolver todas las instituciones, decenas de miles de sudaneses han salido repetidamente a las calles para protestar contra la asonada y la junta militar.

Los manifestantes se han enfrentado a una dura represión por parte de las fuerzas de seguridad, que han utilizado fuego real, gases lacrimógenos y porras para dispersar las protestas, según el Comité de Médicos.

La última gran manifestación se produjo el pasado sábado, cuando decenas de miles de sudaneses tomaron las calles de varias ciudades de Sudán en respuesta al llamamiento de plataformas y grupos opositores a los militares.

Esas protestas se saldaron con al menos siete muertos y 215 heridos, a pesar de que varias organizaciones internacionales como la ONU o la Unión Europea advirtieron a la cúpula militar que permitiera a los ciudadanos manifestarse libremente y que no se empleara la fuerza para disolver las concentraciones.

El pasado 25 de octubre, Al Burhan declaró el estado de emergencia y disolvió los órganos creados para la transición democrática en el país africano, además de detener al primer ministro, Abdalá Hamdok, que se encuentra en arresto domiciliario.