La violencia continúa a pesar de las reiteradas promesas del presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, de acabar con el problema y del despliegue de más fuerzas de seguridad en la zona.

LAGOS.- Al menos treinta personas, incluyendo un número indeterminado de menores, murieron ahogados la noche de este miércoles en el noroeste de Nigeria cuando las dos embarcaciones con las que trataban de huir de un ataque de hombres armados volcaron en un río, confirmaron hoy las autoridades y activistas de la sociedad civil.

"Al menos 30 personas se ahogaron en la localidad ribereña de Birnin Waje mientras huían de bandidos que habían invadido la zona", dijo a Efe por teléfono este jueves Attahiru Mohammed, secretario de la Coalición de la Sociedad Civil de Zamfara (ZASCON, en inglés), el estado donde se produjeron los hechos.

"Las canoas en las que estaban intentando escapar, volcaron. La mayoría de víctimas son mujeres y menores. Es un hecho muy lamentable", añadió el activista desde la capital del estado, Gusau.

Según Mohammed, se han encontrado ya algunos cuerpos, pero la búsqueda continúa.

Por su lado, Ibrahim Zauma, portavoz del gobernador de Zamfara, Bello Matawalie, confirmó el ataque a través de sus redes sociales pero no concretó la cifra de víctimas.

En los estados del centro y noroeste de Nigeria son incesantes los ataques de "bandidos" -término usado en el país para nombrar a las bandas de hombres armados que cometen esos asaltos- y una ola de secuestros masivos para obtener lucrativos rescates.

La violencia continúa a pesar de las reiteradas promesas del presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, de acabar con el problema y del despliegue de más fuerzas de seguridad en la zona.

A esta inseguridad en el noroeste de Nigeria se suma la registrada desde 2009 en el noreste por el grupo yihadista Boko Haram y, desde 2016, por su escisión, el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP, por sus siglas inglés).

Ambos grupos han matado a más de 35.000 personas y han causado unos 2,7 millones de desplazados internos, sobre todo en Nigeria, pero también en países vecinos como Camerún, Chad y Níger, según datos gubernamentales y de las Naciones Unidas.