"Los habitantes han abandonado sus hogares y han buscado refugio en otras comunidades por miedo a ser atacados de nuevo".

Lagos.- Al menos 85 personas murieron y un número indeterminado fueron secuestradas este domingo en varios ataques de hombres armados contra cuatro localidades en el centro de Nigeria, según confirmaron hoy a Efe activistas de la sociedad civil.

"Hasta el momento, se han confirmado al menos 85 muertos en los pueblos afectados por los ataques. Las autoridades del gobierno regional y de las fuerzas de seguridad siguen buscando cuerpos", señaló a Efe por teléfono Stephen Sambo, presidente de la rama juvenil del núcleo local de la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN, por sus siglas en inglés).

Los atacantes, que conducían motos, asaltaron la tarde del domingo las localidades de Kukawa, Kyaram, Gyambau y Dungur -en el estado de Plateau- "disparando contra todo el mundo" y destrozaron también varias casas, detalló el activista.

Según Sambo, "los habitantes han abandonado sus hogares y han buscado refugio en otras comunidades por miedo a ser atacados de nuevo".

Por su parte, el portavoz de la Policía nigeriana en Plateau, Ubah Ogaba, confirmó el ataque a Efe, pero no ofreció una cifra concreta de muertos o heridos.

"Sí, estamos al tanto de los ataques. Hemos desplazado a nuestro personal a la zona para restaurar la normalidad. En cuanto a la cifra de muertos y el número de casas arrasadas, estamos trabajando en ello y compartiremos los detalles en cuanto los tengamos", dijo Ogaba.

Este tipo de ataques de "bandidos" no son comunes en el estado de Plateau, donde sí que son habituales choques entre comunidades ganaderas mayoritariamente cristianas y pastores de la etnia fulani, principalmente musulmanes, por diferencias sobre el uso de la tierra y los escasos recursos naturales disponibles.

Plateau, sin embargo, es vecino del estado de Kaduna que, junto a otros estados del noroeste del Nigeria, sufre ataques incesantes por parte de hombres armados y secuestros masivos para obtener lucrativos rescates.

La violencia continúa a pesar de las reiteradas promesas del presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, de acabar con el problema y del despliegue de más fuerzas de seguridad en la zona.

A esta inseguridad en el noroeste de Nigeria se suma la registrada desde 2009 en el noreste por el grupo yihadista Boko Haram y, desde 2016, por su escisión, el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP, por sus siglas inglés).

Ambos grupos han matado a más de 35.000 personas y han causado unos 2,7 millones de desplazados internos, sobre todo en Nigeria, pero también en países vecinos como Camerún, Chad y Níger, según datos gubernamentales y de la ONU.